Pasos más cortos podrían adelantar señales de demencia en perros mayores

Un estudio en perros mayores sugiere que un paso más corto podría ser una señal temprana de deterioro cognitivo, una pista que ayudaría a detectar antes la llamada demencia canina.

Por Redacción Ciencias.UY 25 de junio de 2026 a las 01:45 4 min de lectura
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Los perros mayores que empiezan a caminar con pasos más cortos podrían estar mostrando algo más que el desgaste normal de la edad. Un estudio publicado en Frontiers in Veterinary Science encontró una asociación entre la longitud de la zancada en las patas delanteras y el deterioro cognitivo en perros envejecidos, una relación que recuerda a la observada en personas con demencia.

El trabajo analizó datos de perros de compañía senior y geriátricos incluidos en un seguimiento sobre neuroenvejecimiento canino. Los investigadores registraron su marcha en una pasarela estandarizada y compararon la longitud de sus pasos con cuestionarios completados por sus dueños sobre memoria, orientación, sueño, conducta y otros cambios compatibles con deterioro cognitivo.

La señal más clara apareció en las extremidades delanteras. Los animales con peor puntaje cognitivo tendían a dar pasos más cortos, incluso después de ajustar la medición por tamaño corporal. Esa relación no prueba por sí sola que la reducción de la zancada cause demencia ni que la demencia cause el cambio en la marcha, pero sí sugiere que ambos fenómenos pueden estar conectados y que el movimiento cotidiano podría ofrecer una pista temprana sobre lo que está pasando en el cerebro.

La idea importa porque la llamada disfunción cognitiva canina se parece en varios aspectos a los cuadros neurodegenerativos humanos: desorientación, alteraciones del sueño, cambios sociales, pérdida de aprendizaje y ansiedad. Si ciertos patrones de marcha ayudan a detectar antes esos problemas, los veterinarios y las familias podrían contar con una señal adicional para consultar y seguir la evolución del animal antes de que el deterioro sea más evidente.

El estudio también tiene límites importantes. Se basa en una cohorte específica de perros de compañía y en evaluaciones realizadas en condiciones controladas, no en un monitoreo continuo de la vida diaria. Además, la marcha puede verse afectada por dolor articular, debilidad muscular y otras enfermedades frecuentes en la vejez, de modo que un paso más corto no debería interpretarse como diagnóstico por sí solo.

Aún con esas cautelas, el resultado abre una vía interesante para la medicina veterinaria. Observar cómo camina un perro mayor podría aportar información útil no solo sobre sus huesos y articulaciones, sino también sobre su salud cerebral. Más que ofrecer una prueba definitiva, el estudio sugiere que una señal simple y visible podría ayudar a detectar antes un problema complejo.

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Cita original

Rafatpanah Baigi, S., Stywall, A., Yang, C. C., Mondino, A., Fefer, G., Panek, W. K., Simon, K. E., Case, B. C., Gruen, M. E., & Olby, N. J. (2026). Thoracic limb stride length is associated with cognitive impairment in aging dogs. Frontiers in Veterinary Science, 13. https://doi.org/10.3389/fvets.2026.1814017

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