La galaxia de Andrómeda, la gran vecina de la Vía Láctea, no está viviendo una etapa especialmente fértil. Un nuevo estudio reconstruyó su historia reciente y concluyó que viene formando cada vez menos estrellas desde hace unos 500 millones de años, con una caída todavía más marcada en los últimos 40 millones. El resultado importa porque Andrómeda es lo bastante cercana como para estudiar sus estrellas una por una y, al mismo tiempo, lo bastante grande como para funcionar como espejo de la evolución de galaxias espirales parecidas a la nuestra.
Para llegar a esa reconstrucción, el equipo combinó dos grandes relevamientos del telescopio espacial Hubble que juntos cubren dos tercios del disco de Andrómeda. En total midieron unas 200 millones de estrellas individuales y dividieron las imágenes en miles de regiones de unos 300 años luz de lado. La lógica del método es sencilla en principio: las estrellas más jóvenes y masivas suelen verse más azules, mientras que las poblaciones más envejecidas tienden a verse más rojas. Comparando esa mezcla de colores y brillos en cada zona, los investigadores pudieron estimar cuándo se había formado la mayor parte de sus estrellas.
La imagen que surge es la de una galaxia que se fue apagando de manera gradual. Según el trabajo, hace 500 millones de años Andrómeda producía aproximadamente una masa solar de estrellas por año. Hacia hace 40 millones de años ese ritmo ya había caído a cerca de la mitad, y hoy ronda alrededor de una quinta parte de una masa solar por año. Buena parte de la actividad reciente quedó concentrada en un anillo de formación estelar situado a unos 32.000 años luz del centro galáctico, de modo que la baja general parece estar impulsada sobre todo por la pérdida de vigor dentro de ese cinturón.
El estudio también pone sobre la mesa una posible pista sobre por qué algunas zonas se frenaron más que otras. La región del disco más cercana a M32, una pequeña galaxia satélite de Andrómeda, muestra señales de una disminución particularmente clara que habría comenzado hace unos 60 millones de años. Eso no prueba que M32 sea la responsable, porque su posición tridimensional exacta todavía no está bien determinada, pero sí refuerza la idea de que una interacción pasada entre ambas podría haber contribuido a alterar el gas disponible para fabricar estrellas.
La conclusión no implica que Andrómeda esté a punto de quedar completamente inactiva, sino que atraviesa una fase tardía de desaceleración después de épocas más productivas, entre ellas un gran episodio de formación estelar ocurrido hace unos 2.000 millones de años. Como suele pasar en astronomía, además, hay matices importantes: la historia se infiere a partir de modelos sobre poblaciones estelares y no mediante una observación directa del pasado, y todavía hacen falta más datos para entender mejor el papel de M32 y de otras perturbaciones. Aún así, el trabajo ofrece una de las reconstrucciones más detalladas hasta ahora sobre cómo una galaxia vecina fue perdiendo impulso con el tiempo.
NASA’s Hubble Shows Star Formation in Andromeda Galaxy Winding Down · NASA
NASA Science · Imagen acompañante del artículo fuente; atribución preservada · Fuente de imagen
Wainer, T. M., Williams, B. F., Chen, Z., Lazzarini, M., Dalcanton, J. J., Bell, E. F., Goold, K., Dolphin, A., Durbin, M. J., Dubón, S. L. F., Gilbert, K. M., Guhathakurta, P., Hammer, F., Johnson, L. C., Koch, E. W., McQuinn, K. B. W., Patel, E., Rao, V. V., Roman-Duval, J., Smercina, A., Tran, D., & Weisz, D. R. (2026). The Panchromatic Hubble Andromeda Southern Treasury (PHAST). II. The Spatially Resolved Recent Star Formation History in M31. The Astrophysical Journal, 1006(2), 195. https://doi.org/10.3847/1538-4357/ae6db9
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