Un aerogel es un sólido que parece desafiar la intuición: gran parte de su volumen es espacio vacío, pero la delgada red que queda puede sostener su forma. Esa combinación de poco peso, muchos poros y gran superficie interna hace que estos materiales interesen para estudiar aislamiento, almacenamiento y soportes para otras sustancias. Un trabajo publicado en Nature Communications propone ahora una manera distinta de construirlos: en vez de partir de un gel líquido y secarlo, usa una ruta en la que intervienen vapor, frío y una capa polimérica que se forma mientras el material se transforma.
El equipo preparó primero una mezcla sólida con agua y microburbujas, y la llevó a condiciones de baja presión y alrededor de 0 °C. Allí, el agua pasa directamente de sólido a vapor, un cambio de estado llamado sublimación. Al mismo tiempo, un precursor transportado como vapor forma un polímero que se deposita sobre la estructura transitoria. La idea es que esa capa conserve el entramado que queda cuando salen el hielo y los gases, como si se construyera un andamio alrededor de un molde que luego desaparece.
Los autores analizaron los materiales resultantes con microscopía, tomografía de rayos X a pequeña escala y ensayos de porosidad, entre otras técnicas. En sus muestras orgánicas reportaron una densidad cercana a 0,004 gramos por centímetro cúbico, entre 90 % y 99 % de porosidad y superficies internas de hasta unos 1.300 metros cuadrados por gramo. Son medidas de laboratorio, no la demostración de un producto listo para usar, pero muestran que el método puede producir redes muy livianas y con gran área disponible para interactuar con gases o líquidos.
La fabricación también admitió distintos componentes antes del proceso de vapor. El estudio describe aerogeles con compuestos metalorgánicos, con otros aditivos y con gases atrapados en sus cavidades. En pruebas con células incorporadas al material, los investigadores observaron que seguían viables y podían formar agrupaciones celulares. Eso no convierte al aerogel en un tratamiento médico: indica, más modestamente, que la ruta de fabricación puede ser compatible con algunos componentes biológicos bajo las condiciones ensayadas.
El interés del avance está en el modo de fabricación. Los aerogeles suelen requerir controlar con cuidado qué ocurre cuando se elimina un líquido de una red frágil; el proceso por vapor busca construir la red mientras el molde sólido se sublima. Según los autores, cambiar la proporción de componentes y la velocidad de sublimación permitiría ajustar la geometría y las propiedades finales. Esa posibilidad todavía debe comprobarse para cada composición y escala de producción.
Quedan preguntas prácticas importantes. El trabajo se realizó con muestras y equipos de laboratorio, y sus resultados no establecen por sí solos que el método sea barato, escalable o preferible para aislamiento, almacenamiento de energía o aplicaciones biomédicas. También será necesario comparar de forma independiente su desempeño, estabilidad y costos con los procesos ya usados. Aún así, la investigación ofrece una demostración concreta de que un sólido muy poroso puede ensamblarse siguiendo una ruta en la que el vapor no solo elimina el molde: participa en la construcción del material.
Vapor-based method creates ultralight aerogels without conventional liquid-based chemistry · Phys.org
Phys.org · Imagen acompañante del artículo fuente; atribución preservada · Fuente de imagen
Lee, C.-Y., Hu, S.-M., Ramli, T. C., Wang, H.-H., Christy, J., Tsao, C.-Y., Chang, Y.-M., Ting, H.-J., Wu, C.-Y., Cheng, N.-C., Chiang, Y.-C., & Chen, H.-Y. (2026). Pure gaseous-born aerogels from solid solutions via vapor sublimation and deposition polymerization. Nature Communications, 17(1), Article 9197. https://doi.org/10.1038/s41467-026-76084-4
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