Un equipo de investigadores logró un experimento llamativo: usar maquinaria fotosintética obtenida de espinaca e introducirla en tejidos de ratón, donde fue capaz de transformar luz en moléculas que almacenan energía durante un tiempo limitado. El resultado, difundido por Nature a partir de un estudio publicado en Cell, explora una frontera poco habitual entre biología vegetal y animal.
La fotosíntesis es uno de los procesos más característicos del mundo vegetal. Ocurre en cloroplastos y permite convertir la energía de la luz en compuestos químicos útiles para la célula. Trasladar aunque sea una parte de ese sistema a células animales parecía, hasta hace poco, una idea casi de ciencia ficción.
Según el trabajo, los investigadores aislaron cloroplastos de vegetales de hoja, y la espinaca resultó ser la mejor fuente. A partir de esas estructuras obtuvieron componentes fotosintéticos que encapsularon en nanopartículas. Luego observaron que células de mamífero podían internalizarlas.
El artículo resume que estas partículas, bautizadas por el equipo como LEAFs, produjeron ATP y NADPH dentro de células de mamífero durante varias horas tras exposición a la luz. Esas moléculas son portadoras de energía esenciales en muchos procesos celulares.
Los autores aclaran que esto representa una forma limitada de fotosíntesis. En plantas, la producción de ATP y NADPH es solo una parte del proceso completo, que después se integra con otras reacciones para generar carbohidratos. En este caso, el sistema trasplantado no reproduce toda la fotosíntesis vegetal.
El estudio también sugiere posibles aplicaciones biológicas o médicas, entre ellas la modulación de procesos inflamatorios. Pero por ahora se trata de una prueba experimental temprana sobre hasta dónde puede llegar un trasplante funcional entre reinos biológicos distintos.
El hallazgo importa porque muestra que componentes celulares complejos de plantas pueden mantener cierta funcionalidad dentro de un entorno animal. Eso podría inspirar nuevas herramientas de bioingeniería, terapias experimentales o formas de estudiar el metabolismo celular.
La principal limitación es que los efectos descritos fueron temporales y parciales. Todavía falta saber cuánto dura la función fotosintética, qué tipos celulares pueden aprovecharla de manera segura y si el método puede escalarse más allá de pruebas muy controladas. En otras palabras, es un resultado sorprendente y prometedor, pero todavía lejos de cualquier aplicación clínica.
Mouse eyes photosynthesize after plant-to-animal transplant · Nature
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