Hace entre unos 10 y 16 millones de años, buena parte del norte de Sudamérica no se parecía al paisaje actual. En esa época, durante el Mioceno, extensos humedales y lagos cubrían zonas de la región y albergaban tortugas gigantes, mamíferos hoy extintos y grandes cocodrilianos. Un estudio publicado en Journal of Vertebrate Paleontology aporta ahora una pista concreta sobre cómo funcionaba esa red de vida: un caimán gigante del género Purussaurus habría ocupado la cima de la cadena alimentaria en esos ecosistemas.
La evidencia no proviene de una escena congelada en el tiempo, sino de marcas conservadas en huesos fósiles hallados en Colombia. El equipo analizó restos de ungulados sudamericanos extinguidos del Mioceno medio y encontró señales compatibles con mordidas de grandes cocodrilianos. A partir del tamaño, la forma y la distribución de esas huellas, los investigadores plantean que Purussaurus neivensis, un pariente de los caimanes actuales que podía alcanzar varios metros de largo, fue un depredador habitual y no un actor ocasional dentro de ese ambiente.
Ese punto importa porque reconstruir cadenas alimentarias antiguas no es sencillo. Muchas veces los paleontólogos cuentan con esqueletos aislados, pero no con pruebas directas de quién se comía a quién. En este caso, las marcas de dientes permiten ir un paso más allá y proponer una relación ecológica concreta entre un gran cocodriliano y mamíferos herbívoros de la fauna de La Venta, una de las localidades fósiles más conocidas de Colombia. La idea no es solo que estos animales fueran enormes, sino que su tamaño y su manera de alimentarse podían influir sobre la abundancia y el comportamiento de otras especies.
Visto en conjunto, el hallazgo ayuda a imaginar un escenario distinto al de los grandes depredadores terrestres más famosos, como felinos o dinosaurios carnívoros. En esos humedales tropicales, un cazador semiacuático podía ocupar el papel ecológico principal. Eso sugiere que la estructura de los ecosistemas sudamericanos del Mioceno dependía en parte de animales que hoy no tienen un equivalente directo en tamaño ni en influencia ecológica dentro de la región.
El trabajo también aporta contexto para entender la evolución de los cocodrilianos sudamericanos. Purussaurus ya era conocido por su enorme tamaño, pero esta investigación suma evidencia física sobre su papel como depredador de grandes vertebrados. Para la paleontología, contar con señales de interacción entre especies permite reconstruir no solo qué organismos existían, sino también cómo se relacionaban y qué presiones ecológicas podían moldear el paisaje biológico de entonces.
Como ocurre con buena parte de la evidencia fósil, las conclusiones tienen límites. Las marcas en huesos permiten inferir ataques o consumo de carroña, pero no siempre distinguen con total certeza entre caza y aprovechamiento posterior de un cadáver. Además, el estudio se apoya en materiales preservados de una región y un intervalo concretos. Aún así, refuerza una idea que gana peso con nuevos datos: en la Sudamérica del Mioceno, algunos cocodrilianos gigantes no eran solo habitantes llamativos de los humedales, sino protagonistas centrales de su equilibrio ecológico.
Giant crocodylians dominated the food chain in Miocene South America, fossil evidence suggests · Phys.org
Phys.org · Imagen acompañante del artículo fuente; atribución preservada · Fuente de imagen
Wilson, O. E., Moreno-Bernal, J. W., Suarez, C., Cardozo Tovar, F., Vanegas, A., Vanegas, R., Shirley, E. A., Holroyd, P. A., & Zonneveld, J.-P. (2026). Physical evidence of crocodylian predation on ungulates in the Middle Miocene of Colombia. Journal of Vertebrate Paleontology, e2701154. https://doi.org/10.1080/02724634.2026.2701154
Relacionadas por categoría
Ver masEl rol social cambia el crecimiento y la conducta de los peces payaso
En un experimento con peces payaso juveniles, los individuos que se volvieron dominantes crecieron más, comieron más y mostraron más agresividad que sus rivales y que peces mantenidos solos.
La luz del atardecer prepara la metamorfosis de una esponja marina
En una esponja marina, la caída de la luz al atardecer deja preparado el genoma de las larvas para responder a la señal local que inicia su metamorfosis.
Cómo el parásito de la malaria abre paso hacia los glóbulos rojos
Imágenes de alta resolución muestran cómo Plasmodium remodela por un instante la membrana de un glóbulo rojo al invadirlo.
Más de la misma fuente
Ver masUn modelo explora choques de estrellas en el universo temprano
Un modelo que combina simulaciones cosmológicas y dinámica estelar propone que las colisiones entre estrellas pudieron ser habituales en cúmulos muy densos del cosmos temprano.
Un archivo de ARN permite reconstruir qué hizo una célula días antes
Una herramienta creada en células humanas cultivadas conserva mensajes de ARN y permite recuperar respuestas genéticas breves que una medición tardía ya no detectaría.
Un cuásar polvoriento muestra lo que las búsquedas del universo temprano pueden pasar por alto
JWST y ALMA observaron un cuásar cuando el universo tenía menos de mil millones de años y revelaron cómo el polvo puede ocultar parte de su actividad.
Más del mismo autor
Ver masEl rol social cambia el crecimiento y la conducta de los peces payaso
En un experimento con peces payaso juveniles, los individuos que se volvieron dominantes crecieron más, comieron más y mostraron más agresividad que sus rivales y que peces mantenidos solos.
Los cometas difícilmente aportaron ingredientes clave para el origen de la vida
Simulaciones de impactos sugieren que las condiciones necesarias para que los cometas llevaran compuestos orgánicos útiles a la Tierra temprana fueron excepcionales.
Una ruta química devuelve siliconas difíciles de reciclar a una materia prima
Un estudio propone desarmar siliconas resistentes y recuperar diclorosilano, una molécula que puede volver a emplearse para fabricar estos materiales.