Hace miles de millones de años, la Tierra no tenía océanos de agua ni continentes como los actuales: gran parte del planeta estaba cubierta por un océano global de roca fundida. Esa escena pertenece al comienzo mismo de la historia terrestre, pero un nuevo estudio sugiere que parte de ese material primitivo no desapareció del todo. Según el trabajo, lavas expulsadas por el volcán submarino Fani Maoré, cerca de Mayotte, contienen señales químicas compatibles con restos de minerales formados durante aquel océano de magma temprano.
La pista principal está en el neodimio, un elemento cuyas variantes isotópicas pueden conservar memoria de procesos ocurridos durante los primeros cientos de millones de años del planeta. El equipo analizó trece muestras de lava de Fani Maoré y otras ocho del este de Mayotte y encontró una anomalía positiva en neodimio-142. Esa señal apunta a un material del manto que se separó químicamente muy temprano, dentro de los primeros 100 millones de años de la Tierra, cuando el planeta todavía se estaba enfriando tras el gran impacto que también habría dado origen a la Luna.
Los autores proponen que la mejor explicación es la supervivencia de un material rico en bridgmanita, un mineral que habría cristalizado en las primeras etapas del océano de magma profundo. Hoy la bridgmanita no llega intacta a la superficie, porque solo es estable bajo presiones extremas del manto inferior, pero su firma geoquímica sí puede quedar registrada en las lavas que ascienden desde profundidad. Los modelos del estudio indican que bastaría con que entre 9% y 11% de la fuente del magma de Fani Maoré proviniera de ese reservorio antiguo para reproducir la señal observada.
Eso importa porque cuestiona una idea muy extendida en geología: la de un manto completamente mezclado por la convección a lo largo de 4.500 millones de años. Si esta interpretación es correcta, algunas porciones del interior terrestre conservaron una memoria química muchísimo más antigua de lo que se pensaba. En otras palabras, el planeta todavía estaría expulsando rastros de su infancia a través de volcanes actuales.
El hallazgo también ayuda a conectar dos escalas que suelen parecer separadas: los grandes episodios de formación planetaria y las erupciones que los geólogos pueden muestrear hoy. Un volcán submarino detectado recién en 2018 se convierte así en una ventana hacia una Tierra casi irreconocible, cuando la superficie y el interior estaban dominados por roca fundida y los minerales empezaban a ordenarse por primera vez.
Como ocurre con muchos estudios sobre el interior profundo del planeta, la evidencia es indirecta. Los investigadores no observaron bridgmanita antigua preservada como cristal completo en la lava, sino que reconstruyeron su presencia a partir de firmas isotópicas y modelos de mezcla. Además, distinguir entre materiales muy antiguos del manto y otras fuentes geoquímicas posibles exige mediciones extremadamente precisas. Aún con esas cautelas, el trabajo ofrece una de las evidencias más claras hasta ahora de que la Tierra todavía podría conservar restos del océano de magma que marcó su comienzo.
Traces of Earth's primordial magma ocean discovered in lava from a modern volcanic eruption · Phys.org
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Israel, C., Chauvel, C., Inglis, E., Chen, H., Hébert, C., & Badro, J. (2026). Hadean bridgmanite in the source of a present-day ocean island. Nature. https://doi.org/10.1038/s41586-026-10719-w
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