Un ensayo con dron prueba cómo elegir un sitio de aterrizaje más seguro

Una prueba terrestre de NASA usó sensores y mapas de relieve para que un sistema de navegación identificara un terreno riesgoso y propusiera una alternativa.

Por Redacción Ciencias.UY 04 de noviembre de 2026 a las 15:45 3 min de lectura
Imagen: NASA Imagen acompañante del artículo fuente; atribución preservada Fuente de imagen
Un dron Alta-X vuela durante una prueba del sistema SPLICE cerca del centro Armstrong de NASA.

Al descender sobre la Luna o Marte, una nave no solo debe reducir su velocidad: también necesita decidir si el lugar al que se dirige tiene pendientes, relieves u otros obstáculos que conviertan el aterrizaje en un riesgo. NASA puso a prueba esa parte de la decisión con un dron en California. Durante maniobras que simulaban un descenso lunar, un sistema de navegación a bordo elaboró mapas del terreno y evaluó si la zona elegida era apta.

El ensayo utilizó una carga útil llamada SPLICE, sigla en inglés de un conjunto de capacidades para aterrizajes seguros y precisos. Instalada en un dron Alta-X, la tecnología recibió datos de detección y de otros sensores para construir mapas digitales de elevación: una representación del relieve que permite distinguir desniveles y posibles peligros. Si el área objetivo no resultaba segura, el sistema podía plantear un desvío hacia otra ubicación.

La demostración de descenso y aterrizaje simulados se realizó el 27 de agosto en Rogers Dry Lake, cerca del Centro de Investigación de Vuelo Armstrong de NASA, en California. Antes, los equipos de los centros Johnson y Armstrong habían comprobado durante vuelos de junio y julio la comunicación entre la carga útil y el dron, el manejo de datos, la telemetría y las órdenes de control. NASA indicó que esos ensayos preparaban una prueba de mayor escala en Mojave; por eso, el resultado de esta etapa es la integración de esas funciones en un vuelo que imitó una maniobra de descenso y aterrizaje, no una demostración final del sistema en una misión espacial.

El interés de este tipo de sistemas está en que una misión lejos de la Tierra debe medir el entorno y ajustar su trayectoria durante el descenso. Un mapa de relieve no reemplaza el control de la nave, pero agrega una pregunta decisiva: no basta con llegar a las coordenadas previstas; hay que verificar que allí sea posible posarse. Esa capacidad podría ser útil tanto para misiones robóticas como para futuros vehículos tripulados, donde una elección equivocada del terreno puede comprometer la misión.

Sin embargo, el resultado no equivale a demostrar un aterrizaje autónomo en la Luna o Marte. El experimento ocurrió en la Tierra, con un dron, y la comunicación de NASA no informa medidas comparables de precisión, tasa de aciertos ni desempeño frente a todos los escenarios que encontraría un módulo espacial. Las condiciones de iluminación, polvo, gravedad, velocidad y superficie en otros mundos plantean desafíos adicionales. La demostración aporta evidencia de que el sistema puede integrarse y procesar el terreno en vuelo, pero sus prestaciones para una misión planetaria todavía deben validarse en pruebas más exigentes.

Imagen

NASA · Imagen acompañante del artículo fuente; atribución preservada · Fuente de imagen

Relacionadas por categoría

Ver mas

Más de la misma fuente

Ver mas

Más del mismo autor

Ver mas