En el centro de la Tierra hay presiones y temperaturas tan extremas que los materiales pueden comportarse de maneras muy distintas a las que conocemos en la superficie. Un nuevo experimento sugiere que uno de esos comportamientos extraños podría estar ocurriendo dentro del planeta: el hidruro de hierro, una combinación de hierro con hidrógeno, puede entrar en un estado llamado superiónico, en el que los átomos pesados quedan casi fijos mientras los ligeros se mueven como si fueran un líquido.
La idea importa porque el interior profundo de la Tierra sigue siendo, en buena medida, una caja negra. No se puede observar directamente, así que los geofísicos tienen que reconstruirlo a partir de ondas sísmicas, simulaciones y experimentos de laboratorio. Si ciertos materiales del núcleo o de sus capas vecinas adoptan estados exóticos, eso puede ayudar a explicar por qué algunas ondas sísmicas viajan de maneras inesperadas y cómo se transportan el calor y los elementos ligeros en las profundidades.
Hasta ahora, la posibilidad de un estado superiónico en compuestos de hierro había aparecido sobre todo en simulaciones por computadora. El nuevo trabajo buscó señales experimentales. Para eso, el equipo comprimió muestras diminutas de hidruro de hierro en una celda de yunque de diamante y luego las calentó con láser hasta alcanzar condiciones comparables a las del interior terrestre. En ese entorno, midieron cómo cambiaban la estructura y las vibraciones del material.
Según los autores, las señales obtenidas son compatibles con una transición hacia un estado en el que la red de hierro permanece ordenada mientras el hidrógeno gana movilidad. En otras palabras, el material no se vuelve un líquido completo ni sigue siendo un sólido corriente: queda en una situación intermedia, con una parte rígida y otra parte móvil. Ese tipo de comportamiento ya se había propuesto para explicar el interior de gigantes helados como Urano y Neptuno, pero verlo asociado a materiales relevantes para la Tierra abre otra clase de preguntas.
Una de ellas tiene que ver con la composición real del núcleo. Los científicos saben que el hierro no está solo allí abajo: debe estar mezclado con elementos más livianos, como hidrógeno, oxígeno, carbono o silicio, para explicar la densidad observada. Si compuestos con hierro e hidrógeno pueden adoptar fases superiónicas, entonces no solo importa qué elementos hay, sino también en qué estado físico se organizan bajo presiones enormes.
Eso podría influir en propiedades como la conductividad, la difusión de elementos livianos y la manera en que el interior profundo transmite energía. También ofrece una nueva pista para interpretar anomalías sísmicas que hoy no encajan del todo con modelos más simples del núcleo y del manto inferior. El estudio no demuestra por sí solo que esta fase exista exactamente así dentro de la Tierra, pero sí reduce la distancia entre una hipótesis teórica y una observación de laboratorio.
Como suele pasar en este tipo de investigaciones, todavía quedan límites importantes. Los experimentos recrean condiciones extremas durante tiempos cortos y en muestras muy pequeñas, por lo que no capturan toda la complejidad química y dinámica del interior terrestre. Además, el núcleo real no está hecho de un único compuesto puro. Aún así, el trabajo aporta algo valioso: evidencia experimental de que la materia del interior planetario puede organizarse en formas más extrañas de lo que sugerían los modelos clásicos.
Entender esas fases no es una curiosidad menor. Cada avance en este terreno ayuda a afinar la imagen de cómo funciona el motor profundo del planeta, desde la propagación de ondas sísmicas hasta los intercambios de calor y materia que sostienen la evolución geológica de la Tierra durante miles de millones de años.
Iron hydride enters exotic state under Earth's core conditions · Phys.org
Ciencias.uy / MiniMax image-01 · Imagen generada con MiniMax image-01 para Ciencias.uy; uso editorial no comercial; CC BY 4.0 · Fuente de imagen
Nagaya, Y., Okazaki, Y., Dekura, H., & Ohta, K. (2026). Experimental indications of superionic behaviour in iron hydride under Earth’s core conditions. Nature Geoscience, 19(7), 855–860. https://doi.org/10.1038/s41561-026-02001-5
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