Dos anillos de escombros alrededor de una enana blanca revelan restos de cuerpos planetarios

La luz de un disco de gas alrededor de la enana blanca J1328−1450 reveló dos anillos separados y pistas sobre restos de antiguos planetas.

Por Redacción Ciencias.UY 01 de noviembre de 2026 a las 20:45 3 min de lectura
Imagen: Observatorio Europeo Austral (ESO) Imagen acompañante del artículo fuente; atribución preservada Fuente de imagen
Ilustración de una enana blanca brillante rodeada por dos anillos rojizos de escombros planetarios.

Cuando una estrella parecida al Sol agota su combustible, expulsa sus capas externas y deja detrás un núcleo muy denso y caliente: una enana blanca. Ese proceso puede alterar o destruir los planetas cercanos, pero no necesariamente borra todo rastro del sistema que existía antes. Un nuevo estudio encontró una señal especialmente inusual alrededor de la enana blanca J1328−1450: dos anillos de gas separados por un hueco.

El hallazgo no proviene de una fotografía directa de esos anillos. El equipo observó la luz del sistema con X-Shooter, un espectrógrafo instalado en el Very Large Telescope del Observatorio Europeo Austral, en Chile. Un espectrógrafo separa la luz en sus diferentes colores y permite detectar las huellas que dejan los elementos químicos y el movimiento del gas.

En los discos gaseosos conocidos alrededor de enanas blancas, esa huella suele mostrar dos picos: uno corresponde al gas que se acerca a nosotros en su órbita y el otro al que se aleja. En J1328−1450 aparecieron cuatro picos. Según el análisis, la explicación más consistente es que la señal reúne la emisión de dos anillos gaseosos distintos, uno interior y otro exterior, en vez de un único disco plano.

El gas contiene calcio, oxígeno, magnesio y hierro, elementos compatibles con material rocoso. Además, los dos anillos no parecen tener exactamente la misma composición: el interior tiene más magnesio gaseoso que el exterior. Esto abre dos posibilidades que los investigadores plantean con cautela: que los anillos reciban material de cuerpos que se formaron en zonas distintas de un antiguo sistema planetario, o que procedan de partes diferentes de un mismo cuerpo, como su corteza y su interior.

La brecha entre los anillos es otra pieza del rompecabezas. Los autores proponen que dos cuerpos supervivientes, de tamaños que irían desde unos pocos kilómetros hasta aproximadamente el de Plutón, podrían ayudar a conservarla. Es una inferencia a partir de la estructura y la estabilidad del gas, no una detección directa de esos objetos. Por eso todavía no se conocen con precisión sus masas, órbitas ni la forma en que interactúan con el polvo circundante.

El sistema ofrece una ventana a una fase difícil de observar: la desintegración y reorganización de restos planetarios después de la muerte de su estrella. También muestra que las señales de la luz pueden revelar una arquitectura más compleja de lo que parecía posible en estos discos. No es un pronóstico detallado para la Tierra, pero sí un ejemplo de los procesos que podrían afectar a sistemas planetarios cuando sus estrellas evolucionan hacia enanas blancas.

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Observatorio Europeo Austral (ESO) · Imagen acompañante del artículo fuente; atribución preservada · Fuente de imagen

Cita original

Gentile Fusillo, N. P., Lagos-Vilches, F., Gänsicke, B. T., Manser, C. J., & Koester, D. (2026). A double debris disc around a white dwarf sculpted by two planetary bodies. Nature Astronomy. https://doi.org/10.1038/s41550-026-03004-3

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