El dodo suele aparecer como un símbolo simple de extinción: un ave torpe, incapaz de escapar a la llegada humana a Mauricio. Pero cuanto más se estudian sus restos, menos plana resulta esa imagen. Un nuevo análisis de uno de los únicos cráneos completos de dodo que existen en el mundo sugiere que esta ave extinta podía tener un olfato más fino de lo que se pensaba y quizá no dependía solo de la actividad diurna.
El estudio, publicado en Zoological Journal of the Linnean Society, no pudo observar directamente el cerebro del animal, algo imposible en una especie desaparecida hace siglos. En cambio, los investigadores usaron tomografías computadas y reconstrucciones digitales para examinar el espacio interno del cráneo, una estrategia que permite inferir cómo eran ciertas regiones vinculadas con los sentidos y el procesamiento de información.
El trabajo comparó la anatomía craneana y endocraneana del dodo y de su pariente cercano, el solitario de Rodrigues, con la de 36 especies actuales de palomas y tórtolas. Esa comparación importa porque el dodo pertenece a ese gran grupo de aves, de modo que las diferencias ayudan a detectar qué rasgos podrían haber estado asociados con una forma de vida particular y no solo con su parentesco evolutivo.
Según los autores, el dodo se aparta más claramente que el solitario del patrón típico de esas aves actuales. Una de las señales más llamativas es la posibilidad de un olfato relativamente desarrollado. También encontraron diferencias en regiones vinculadas con el procesamiento visual que podrían ser compatibles con un patrón de actividad menos rígidamente diurno. Eso no significa que el dodo fuera “nocturno” en el sentido estricto, pero sí que tal vez aprovechaba mejor momentos como el amanecer o el atardecer que otras aves emparentadas.
El estudio también aporta pistas sobre el pico. La anatomía del cráneo sugiere que la parte superior del pico pudo haber tenido un papel importante en la exploración táctil del entorno. En conjunto, esa combinación de olfato, visión y sensibilidad ayuda a imaginar mejor cómo el dodo buscaba alimento e interactuaba con su ambiente insular.
El valor del hallazgo no está solo en el dodo. También muestra hasta dónde puede llegar la paleoneurología, una rama que intenta reconstruir aspectos del comportamiento a partir del interior de cráneos fosilizados o preservados. Cuando una especie ya no existe, incluso una pregunta aparentemente básica, como a qué hora estaba más activa o qué sentido usaba más para orientarse, puede depender de este tipo de reconstrucciones comparativas.
Conviene no exagerar lo que el estudio demuestra. Las conclusiones son inferencias basadas en forma y proporciones anatómicas, no observaciones directas del comportamiento. Además, el dodo y el solitario son especies extintas con muy pocos restos completos disponibles, de modo que cualquier reconstrucción depende mucho de ejemplares excepcionales. Aún así, el trabajo fortalece una idea importante: incluso animales muy conocidos por su desaparición todavía pueden ofrecer información nueva sobre cómo vivían antes de extinguirse.
Eso cambia un poco la manera de mirar al dodo. En vez de verlo solo como una víctima emblemática de la historia humana, lo devuelve por un momento a una condición más concreta: la de un ave con sentidos, hábitos y estrategias propias para moverse por el mundo que habitaba.
One of the world's only two complete dodo skulls reveals new clues about the extinct bird · Phys.org
Phys.org · Imagen acompañante del artículo fuente; atribución preservada · Fuente de imagen
Citron, S., Hipsley, C. A., Hume, J., James, H., Hosner, P. A., Czeibert, K., Keirnan, A., Castro Rodrigues Silva, A. C., Walsh, S., Weisbecker, V., & Iwaniuk, A. N. (2026). The sensory world of the Dodo and Solitaire revealed by endocast and skull anatomy. Zoological Journal of the Linnean Society, 207(4), zlag123. https://doi.org/10.1093/zoolinnean/zlag123
Relacionadas por categoría
Ver masLas cigarras periódicas arrastran un siglo de pérdida de bosques
Un estudio en Ecology sugiere que las cigarras periódicas siguen perdiendo terreno porque dependen de bosques que hayan sobrevivido durante décadas, no solo de áreas reforestadas recientes.
El “guepardo americano” no era un guepardo y podía vivir de formas muy distintas
ADN antiguo y análisis isotópicos muestran que Miracinonyx trumani estaba más emparentado con el puma que con el guepardo africano, y que algunas poblaciones del Ártico probablemente comían mucho pescado.
Cómo el virus mpox pone en marcha la copia de su ADN
Un estudio mostró cómo se ensambla y activa la maquinaria que copia el ADN del virus mpox, una pieza básica para entender mejor dónde podría frenarse su replicación.
Más de la misma fuente
Ver masInundaciones de 2021: la mitad de las víctimas mortales quedaron fuera de los mapas de riesgo
Un estudio analiza las circunstancias de 224 muertes durante las inundaciones de julio de 2021 en Alemania y Bélgica, y descubre que la mayoría ocurrieron fuera de las zonas oficialmente marcadas como de peligro.
Las cigarras periódicas arrastran un siglo de pérdida de bosques
Un estudio en Ecology sugiere que las cigarras periódicas siguen perdiendo terreno porque dependen de bosques que hayan sobrevivido durante décadas, no solo de áreas reforestadas recientes.
Las células estresadas pueden frenar su propio envío interno de proteínas
Un estudio en Nature Communications muestra que células bajo estrés reducen el transporte interno de proteínas al detectar cambios en los lípidos de su membrana, una forma de bajar carga mientras intentan estabilizarse.
Más del mismo autor
Ver masInundaciones de 2021: la mitad de las víctimas mortales quedaron fuera de los mapas de riesgo
Un estudio analiza las circunstancias de 224 muertes durante las inundaciones de julio de 2021 en Alemania y Bélgica, y descubre que la mayoría ocurrieron fuera de las zonas oficialmente marcadas como de peligro.
Las cigarras periódicas arrastran un siglo de pérdida de bosques
Un estudio en Ecology sugiere que las cigarras periódicas siguen perdiendo terreno porque dependen de bosques que hayan sobrevivido durante décadas, no solo de áreas reforestadas recientes.
El “guepardo americano” no era un guepardo y podía vivir de formas muy distintas
ADN antiguo y análisis isotópicos muestran que Miracinonyx trumani estaba más emparentado con el puma que con el guepardo africano, y que algunas poblaciones del Ártico probablemente comían mucho pescado.