Los neandertales suelen aparecer en la imaginación popular como una versión simplemente más robusta de nosotros, pero su desarrollo durante la infancia pudo haber seguido un ritmo bastante distinto. Dos estudios recientes sobre restos de neandertales muy jóvenes sugieren que estos parientes extintos nacían con un tamaño parecido al de los bebés humanos modernos, aunque después crecían bastante más rápido durante los primeros meses de vida.
La comparación surge de dos hallazgos diferentes. Uno de los trabajos, publicado en Royal Society Open Science, reconstruyó digitalmente los restos de un individuo que murió cerca del momento del nacimiento en un abrigo rocoso del sur de Alemania hace unos 55.000 años. El otro, publicado en Current Biology, analizó huesos y dientes de un neandertal de unos seis meses hallado en la cueva de Amud, en el actual Israel. En ambos casos, los equipos usaron tomografías y reconstrucciones tridimensionales para estimar cómo eran esos esqueletos cuando los niños murieron.
La idea más llamativa aparece al juntar las dos piezas. El recién nacido no mostraba diferencias drásticas respecto de un bebé humano actual en el momento del nacimiento. Pero el individuo de unos seis meses ya exhibía huesos de brazos notablemente más desarrollados que los de un bebé humano moderno de la misma edad, hasta el punto de parecerse más a los de un niño cercano al año. Según resumió Science News, esa combinación sugiere que los neandertales crecían casi el doble de rápido durante esa etapa temprana.
El resultado importa porque ayuda a entender mejor en qué momento nuestra especie empezó a apartarse de otros humanos antiguos en algo tan básico como la infancia. En Homo sapiens, un crecimiento más lento y una niñez prolongada suelen considerarse parte de una estrategia evolutiva ligada a un cerebro grande, aprendizaje social extenso y dependencia prolongada del cuidado adulto. Si los neandertales compartían un inicio parecido al nuestro pero aceleraban el desarrollo poco después, eso matiza la idea de que todas las especies humanas seguían trayectorias infantiles equivalentes.
También aporta una perspectiva más fina sobre la evolución humana. Durante mucho tiempo, comparar crecimiento entre especies extintas fue difícil porque casi no se conservan esqueletos infantiles y porque los restos suelen estar incompletos o deformados. Las reconstrucciones digitales permiten aprovechar mejor huesos frágiles y fragmentarios, y convertir unos pocos restos en evidencia útil para hacer preguntas más amplias sobre desarrollo, biología y parentesco evolutivo.
De todos modos, conviene no exagerar lo que estos estudios pueden decir. La muestra sigue siendo muy pequeña y combina dos individuos encontrados en lugares y contextos diferentes. Además, las edades exactas no se conocen con precisión absoluta, sino que se estiman a partir de dientes, huesos y capas de sedimento. Aún así, la coincidencia entre ambos análisis ofrece una señal sugestiva: los neandertales no parecían empezar la vida de un modo radicalmente distinto al nuestro, pero en pocos meses tomaban otra velocidad. Ese cambio temprano puede ser una pista importante para entender no solo cómo eran, sino también qué nos hizo distintos a nosotros.
Science News · Imagen acompañante del artículo fuente; atribución preservada · Fuente de imagen
Miszkiewicz, J. J., Godinho, R. M., Sohler-Snoddy, A. M., Pasda, K., Détroit, F., Mahoney, P., Rathgeber, T., Posth, C., Uthmeier, T., & Barbieri, A. (2026). Early development of Neanderthals revealed through virtual microanatomy. Royal Society Open Science, 13(6). https://doi.org/10.1098/rsos.260485
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