Una batería cuántica no es, por ahora, una versión ultrarrápida de la batería de un celular. Es un dispositivo experimental pensado para averiguar si ciertos efectos colectivos de la física cuántica pueden ayudar a captar y entregar energía. Un equipo de Australia presentó un prototipo que completa el ciclo básico: recibe luz, retiene parte de esa energía durante un tiempo breve y la extrae como corriente eléctrica.
El resultado, publicado en Light: Science & Applications, se obtuvo con ocho dispositivos de capas muy delgadas, de aproximadamente medio centímetro por dos centímetros. En el centro de cada uno había una microcavidad: dos espejos que confinan la luz junto a muchas moléculas que pueden absorberla. Al variar la cantidad de moléculas, los investigadores compararon cómo cambiaban la carga y la potencia de salida frente a dispositivos de control sin la cavidad completa.
En una batería convencional, agregar más material activo suele aumentar la energía disponible, pero no hace que cada parte del sistema cargue de manera más eficiente. En este montaje, la luz y las moléculas quedaron acopladas de forma colectiva dentro de la cavidad. Esa interacción hizo que el aumento de la potencia de carga y de descarga fuera mayor que el esperado si cada molécula actuara por separado. Los autores llaman a ese comportamiento «superextensivo»: al crecer el conjunto, la respuesta crece más que proporcionalmente.
Para seguir el proceso, el equipo usó espectroscopía ultrarrápida, una técnica que observa cambios provocados por pulsos de luz en escalas de femtosegundos, es decir, una milbillonésima de segundo. La energía absorbida pasó a un estado molecular que persistió durante decenas de nanosegundos. Esa retención es mucho más larga que el pulso de carga, pero sigue siendo extremadamente breve para una batería destinada a almacenar energía durante horas o días.
El dispositivo también produjo corriente bajo iluminación continua de baja intensidad. En las muestras con microcavidad, la conversión de fotones en carga fue cerca de tres veces mayor que en los controles, y la potencia eléctrica medida aumentó con el número de moléculas. Es una demostración importante porque conecta una observación cuántica de laboratorio con una salida eléctrica medible, en lugar de limitarse a describir estados excitados de las moléculas.
La distancia hasta una aplicación cotidiana sigue siendo grande. La potencia máxima obtenida fue modesta, entre unos 10 y 40 microvatios por centímetro cuadrado, y el tiempo de almacenamiento fue corto. Además, el mecanismo depende de una arquitectura óptica cuidadosamente fabricada y de condiciones de medición controladas. El experimento no anuncia una nueva batería comercial ni permite inferir tiempos de carga para teléfonos o vehículos.
Su aporte es más fundamental: muestra que una cavidad óptica puede organizar la interacción entre luz y materia de modo que la extracción de energía eléctrica mejore al aumentar el sistema. Si investigaciones posteriores consiguen elevar la capacidad, prolongar la retención y mantener ese efecto en dispositivos robustos, podría abrirse una vía para tecnologías que recolecten energía de luz débil. Por ahora, el prototipo sirve sobre todo para poner a prueba hasta dónde pueden llegar esos efectos colectivos fuera de la teoría.
World’s first quantum battery could enable ultra fast charging · ScienceDaily
AI/ScienceDaily.com · Imagen acompañante del artículo fuente; atribución preservada · Fuente de imagen
Hymas, K., Muir, J. B., Tibben, D., van Embden, J., Hirai, T., Dunn, C. J., Gómez, D. E., Hutchison, J. A., Smith, T. A., & Quach, J. Q. (2026). Superextensive electrical power from a quantum battery. Light: Science & Applications, 15, Article 168. https://doi.org/10.1038/s41377-026-02240-6
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