Webb observa cómo un exoplaneta extremo se recalienta en horas al rozar su estrella

Observaciones del telescopio Webb siguieron a HD 80606 b antes, durante y después de su paso más cercano a su estrella, y mostraron un calentamiento mucho más brusco de lo esperado.

Por Redacción Ciencias.UY 16 de junio de 2026 a las 21:45 4 min de lectura
Imagen: ESO/M. Kornmesser, L. Calçada Imagen institucional reutilizada por pertinencia temática; crédito y procedencia preservados Fuente de imagen
Ilustración de un exoplaneta gigante muy caliente expuesto a una irradiación intensa de su estrella

El telescopio espacial James Webb observó con un detalle inusual cómo un exoplaneta gigante cambia de temperatura y de química cuando pasa rozando a su estrella. El mundo en cuestión es HD 80606 b, un planeta gaseoso con unas cuatro masas de Júpiter que no sigue una órbita casi circular, como muchos otros “Júpiteres calientes”, sino una trayectoria muy alargada que lo lleva a recibir un golpe de calor extremo en cada vuelta.

Según la NASA, el equipo siguió al planeta antes, durante y después del punto de máxima cercanía a su estrella, conocido como periastro. En ese tramo, la temperatura del planeta aumentó unos 1.100 grados Fahrenheit, alrededor de 610 grados Celsius, un salto más brusco de lo que sugerían observaciones previas hechas con el telescopio Spitzer.

La gracia científica del caso es que ese calentamiento rápido funciona como una prueba de estrés para la atmósfera. Cuando un planeta se recalienta en pocas horas, sus nubes, sus gases y la forma en que circula el calor pueden cambiar casi en tiempo real. Eso permite estudiar procesos que en otros exoplanetas serían mucho más difíciles de separar o requerirían campañas de observación mucho más largas.

Para seguir esas variaciones, los investigadores usaron espectroscopia con el instrumento MIRI de Webb. La técnica consiste en descomponer la luz en distintas longitudes de onda para inferir temperatura y composición química. La observación incluyó además una eclipse secundaria, el momento en que el planeta pasa por detrás de su estrella desde la perspectiva de Webb, lo que ayuda a distinguir mejor qué parte de la señal proviene del propio planeta.

Los primeros análisis indican que el conjunto de datos contiene señales de compuestos como metano y dióxido de carbono, además de un cambio térmico muy marcado a lo largo del episodio de calentamiento. También sugiere que un planeta con una órbita tan excéntrica puede servir como laboratorio natural para entender mejor cómo responden las atmósferas de gigantes gaseosos sometidos a condiciones extremas.

El hallazgo importa más allá de este caso singular. Comprender cómo se mueve el calor, cómo reaccionan las moléculas y cuánto tardan en reorganizarse las capas de gas ayuda a construir modelos más realistas para otros mundos calientes que orbitan estrellas lejanas. En vez de mirar una atmósfera casi estática, aquí los astrónomos pueden observarla en pleno cambio.

La principal cautela es que la NASA presentó estos resultados como hallazgos preliminares en la 248.ª reunión de la American Astronomical Society, celebrada el 16 de junio de 2026 en Pasadena, California. El propio equipo señala que recién empezó a extraer información de un conjunto de datos muy rico, así que harán falta análisis posteriores para precisar mejor la química de la atmósfera, comparar las mediciones con modelos teóricos y evaluar hasta qué punto HD 80606 b puede servir como referencia para otros exoplanetas extremos.

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