En una región donde están naciendo estrellas a unos mil años luz de la Tierra, el telescopio espacial James Webb encontró objetos extraordinariamente livianos: enanas marrones con masas estimadas en torno a dos veces la de Júpiter. El resultado vuelve más difusa la frontera entre los objetos que se forman como estrellas y los que solemos asociar con los planetas.
IC 348 es un cúmulo joven situado en la constelación de Perseo. Allí, nubes frías de gas colapsan bajo su propia gravedad y dan origen a estrellas, pero ese proceso no produce solamente estrellas como el Sol. También puede dejar cuerpos demasiado pequeños para mantener la fusión de hidrógeno en su interior: las enanas marrones. No son planetas que orbitan una estrella, sino objetos que nacen dentro de una región de formación estelar y quedan a medio camino, por masa, entre los planetas gigantes y las estrellas más pequeñas.
Para buscarlas, el equipo fotografió la zona con la cámara infrarroja NIRCam de Webb en 2024. La luz infrarroja permite atravesar parte del polvo que envuelve a los objetos jóvenes y detectar su débil brillo. A partir de sus colores y luminosidades, seleccionaron candidatos. En 2025, el espectrógrafo NIRSpec analizó cómo se distribuye su luz en distintas longitudes de onda; esa huella permitió confirmar cuáles pertenecían al cúmulo y estimar sus propiedades.
El estudio identificó 39 candidatas y obtuvo espectros de 15. Nueve fueron clasificadas como miembros subestelares de IC 348. Las más débiles tienen masas estimadas de unas dos masas de Júpiter, por lo que pasan a ser las enanas marrones más livianas conocidas hasta ahora. Las cifras dependen de modelos que relacionan el brillo de objetos muy jóvenes con su masa; por eso describen una estimación, no una pesada directa.
Encontrar cuerpos tan pequeños importa porque ayuda a poner a prueba las explicaciones sobre la formación estelar. Los modelos deben poder explicar cómo una nube que colapsa puede producir desde estrellas masivas hasta objetos con una masa comparable a la de un planeta gigante. El hallazgo no define por sí solo un límite universal: IC 348 es una región concreta y todavía habrá que observar otros viveros estelares para saber cuán frecuente es esta población.
Las observaciones también mostraron exceso de emisión alrededor de dos de los nuevos objetos, una señal compatible con discos de gas y polvo. Esos discos son la materia prima a partir de la cual pueden formarse planetas. Además, los espectros de varios de los cuerpos más fríos exhibieron una característica atribuida a hidrocarburos cuya identidad precisa sigue sin resolverse. Los autores proponen que esa señal podría distinguir una nueva clase espectral, pero esa clasificación necesitará más observaciones y comparación con otros objetos antes de consolidarse.
Webb reveals stunning panorama of star formation · European Space Agency
ESA/Webb, NASA, CSA, K. Luhman, C. Alves de Oliveira, M. Zamani (ESA/Webb) · CC BY 4.0 International o licencia estándar de ESA · Fuente de imagen
Luhman, K. L., & Alves de Oliveira, C. (2025). A New Spectral Class of Brown Dwarfs at the Bottom of the IMF in IC 348. The Astrophysical Journal Letters, 986(1), L14. https://doi.org/10.3847/2041-8213/addc55
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