Los suelos de Alaska se calientan más rápido donde el permafrost es continuo

Un análisis de 43 estaciones muestra que los suelos de Alaska se calientan en todas las regiones estudiadas, con el aumento más rápido en la zona de permafrost continuo.

Por Redacción Ciencias.UY 01 de octubre de 2026 a las 14:45 4 min de lectura
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Paisaje de Alaska con montañas nevadas, valles y una carretera de grava.

El calentamiento en Alaska no ocurre solo en el aire. Un análisis de registros de temperatura tomados bajo tierra muestra que los suelos también se están calentando en las tres grandes regiones estudiadas del estado, y que el aumento más rápido aparece donde el permafrost es continuo: terreno que permanece congelado al menos dos años seguidos.

El estudio reunió mediciones de aire y suelo de 43 estaciones meteorológicas, con series de entre 10 y 27 años recogidas entre 1997 y 2023. En la región de permafrost continuo, el calentamiento promedio de todo el perfil de suelo fue de 0,64 °C por década. En las regiones de permafrost discontinuo y sin permafrost, los promedios fueron de 0,37 y 0,35 °C por década, respectivamente.

Para obtener esas cifras, el equipo comparó tendencias a distintas profundidades: 5, 20 y 50 centímetros en todas las regiones, y hasta 120 centímetros en la zona de permafrost continuo. Una de las observaciones más llamativas fue que la tendencia de calentamiento no se debilitó claramente a mayor profundidad. Aunque las variaciones de una estación a otra se suavizan bajo tierra, el cambio sostenido durante años siguió siendo visible.

Medir el suelo aporta una información distinta de la que ofrecen los termómetros del aire. En la región de permafrost continuo, el aire se calentó más rápido que el suelo, con una tasa de 1,15 °C por década frente a los 0,64 °C del perfil de suelo. En las otras dos regiones, en cambio, la diferencia entre ambas tendencias no fue estadísticamente clara. Eso indica que no conviene deducir el cambio bajo la superficie solo a partir de la temperatura del aire.

La nieve ayuda a explicar parte de esa diferencia. Durante el invierno forma una capa aislante que reduce el intercambio de calor entre el aire y el suelo. Los autores observaron que, en las regiones con permafrost, el suelo se calentó con mayor rapidez en los meses invernales; en la región sin permafrost, el aumento más rápido ocurrió en verano. La profundidad y la persistencia de la nieve pueden modificar esa relación, junto con otros factores locales como la humedad, la vegetación y el relieve.

El resultado no calcula cuánta cantidad de carbono liberará el deshielo ni predice el estado de una carretera o edificio concreto. Es un estudio observacional centrado en Alaska, y las estaciones no cubren cada lugar ni tienen todas la misma duración. Aún así, ofrece una línea de base regional importante: el suelo ártico está respondiendo al calentamiento de forma medible, incluso a profundidades donde el cambio puede pasar más inadvertido.

Seguir estas temperaturas permitirá separar mejor los procesos que ocurren en la superficie de los que cambian bajo ella. En zonas de permafrost, esa distinción es relevante porque el estado térmico del terreno influye en ecosistemas, ciclos de agua y la estabilidad del suelo, pero las consecuencias concretas dependen de las condiciones de cada sitio y requieren estudios adicionales.

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Cita original

Oliver, E. E., & Phillips, C. L. (2026). Significant soil warming across Alaska permafrost and non-permafrost regions from 1997 to 2023. Frontiers in Climate, 8, 1887902. https://doi.org/10.3389/fclim.2026.1887902

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