Renacuajos infectados buscan agua más fría para frenar a un virus

Un experimento mostró que renacuajos infectados con ranavirus bajan activamente su temperatura corporal al buscar zonas más frías, aunque esa estrategia también tiene costos.

Por Redacción Ciencias.UY 10 de agosto de 2026 a las 16:00 4 min de lectura
Imagen: Phys.org Imagen acompañante del artículo fuente; atribución preservada Fuente de imagen
Renacuajo nadando en agua poco profunda, usado para ilustrar cómo ajusta su temperatura frente a una infección viral.

Cuando pensamos en un animal enfermo, la imagen habitual es la de un cuerpo que sube su temperatura para combatir la infección. Pero un nuevo experimento con renacuajos sugiere que esa no es la única estrategia posible. En lugar de calentarse, los animales infectados con un ranavirus buscaron activamente zonas más frías del agua, como si enfriarse les diera una ventaja frente al patógeno.

El estudio se centró en renacuajos de rana ágil (Rana dalmatina), un anfibio adaptado a ambientes relativamente frescos. Los investigadores los infectaron de forma experimental con ranavirus, un grupo de virus que puede provocar brotes graves en anfibios y que se replica bien a temperaturas altas. Luego observaron cómo regulaban su temperatura en ambientes con gradientes térmicos y en recipientes mantenidos a temperatura homogénea durante cinco días después de la exposición.

La señal más clara apareció en los animales infectados. Todos los renacuajos tendieron a bajar con el tiempo la temperatura que preferían, pero en los infectados ese descenso fue más marcado. Además, los individuos con cargas virales más altas eligieron temperaturas aún más bajas. Según los autores, es la primera evidencia experimental de enfriamiento conductual como respuesta a una infección viral en un vertebrado ectotermo, es decir, en un animal cuya temperatura corporal depende en gran medida del ambiente.

La lógica biológica detrás del hallazgo parece razonable. Si el virus se multiplica mejor con más calor, desplazarse hacia agua más fría podría frenar su avance. Pero esa decisión no sale gratis. Las temperaturas bajas también pueden enlentecer funciones importantes del organismo, debilitar parte de la respuesta inmune o retrasar el desarrollo. Por eso el trabajo no describe una solución perfecta, sino un equilibrio delicado entre contener al patógeno y no pagar un costo excesivo por hacerlo.

Ese matiz es importante porque los anfibios ya están sometidos a varias presiones al mismo tiempo: pérdida de hábitat, contaminación, cambio climático y enfermedades emergentes. Entender cómo ajustan su comportamiento frente a una infección ayuda a explicar por qué algunas poblaciones resisten mejor ciertos brotes que otras, y también qué límites tienen esas defensas cuando el ambiente cambia demasiado rápido.

El estudio no permite concluir que todos los anfibios reaccionen igual ni que el enfriamiento sea siempre beneficioso. Se trabajó con una especie concreta y en condiciones controladas de laboratorio. Aún así, el resultado amplía una idea clásica de la biología de las infecciones. No todos los animales enfermos combaten a los microbios elevando su temperatura: en algunos casos, la mejor defensa puede ser justamente hacer lo contrario.

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Cita original

Herczeg, D., Bókony, V., Herczeg, G., Holly, D., Kásler, A., Ujszegi, J., Papp, T., & Hettyey, A. (2026). Experimental evidence for behavioural cooling as a response to virus infection in an ectothermic vertebrate. BMC Biology. https://doi.org/10.1186/s12915-026-02669-6

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