Desde hace años, los físicos imaginan un reloj todavía más preciso que los relojes atómicos actuales: uno que no dependa de los electrones de un átomo, sino de su núcleo. Ahora, dos equipos lograron hacer funcionar por primera vez dispositivos de ese tipo usando torio-229, un isótopo especialmente valioso porque su núcleo puede ser excitado con luz láser. El resultado no convierte de inmediato a estos aparatos en nuevos patrones del tiempo, pero sí marca el paso experimental que faltaba para demostrar que la idea puede salir del papel.
La diferencia con un reloj atómico convencional parece sutil, pero es profunda. Los relojes más precisos de hoy marcan el tiempo siguiendo transiciones de energía en los electrones. Un reloj nuclear intentaría hacer algo parecido con el núcleo, una estructura mucho más compacta y, en principio, menos sensible a perturbaciones externas. Si eso funciona de manera estable, podría ofrecer mediciones todavía más finas para física fundamental, geodesia y pruebas de si ciertas constantes de la naturaleza cambian con el tiempo.
Según contó Science News, los dos nuevos trabajos consiguieron un ingrediente clave: el lazo de realimentación que permite corregir el reloj a medida que se mide su frecuencia. Sin esa corrección continua, el dispositivo no pasa de ser una demostración interesante. En ambos experimentos, el corazón del sistema fue un cristal de fluoruro de calcio con átomos de torio incorporados, iluminado con láseres para detectar la señal nuclear. Los dos grupos obtuvieron desempeños comparables, aunque con estrategias experimentales distintas.
La importancia del avance no está solo en ganar precisión por orgullo metrológico. Relojes de este tipo podrían servir para buscar efectos extremadamente pequeños que hoy quedan escondidos en el ruido, como posibles señales de materia oscura ultraligera o variaciones minúsculas en constantes físicas. En ese sentido, funcionan como sensores muy delicados además de relojes. Por eso el interés por esta tecnología lleva más de dos décadas, mucho antes de que existieran prototipos capaces de “latir” de verdad.
Pero conviene leer el anuncio con cautela. Los trabajos citados por la nota todavía estaban como preprints en arXiv, es decir, no habían pasado aún por revisión por pares al momento de la cobertura. Además, que el reloj funcione no significa que ya haya superado a los mejores relojes atómicos en todas las condiciones ni que esté listo para aplicaciones fuera de laboratorios altamente especializados. Todavía quedan desafíos de estabilidad, reproducibilidad y comparación independiente entre sistemas.
Eso no le quita valor al hito. En ciencia de precisión, muchas veces el paso decisivo no es alcanzar de golpe el mejor rendimiento, sino mostrar que una arquitectura que parecía casi imposible puede operar en el mundo real. Los relojes nucleares todavía están lejos de convertirse en una herramienta cotidiana, pero ya dejaron de ser solamente una promesa teórica.
Science News · Fuente de imagen
De Col, L. T., Riebner, T., Morawetz, I., Schneider, F., Sempelmann, N., Schlachet-Lepinay, J., Schaden, F., Bartokos, M., Kazakov, G. A., Beeks, K., Gerstenecker, B., Pimon, M., Lahs, S., Hellerschmied, A., Lercher, T., Premper, J., Niessner, A., Matus, M., Denker, H., ... Schumm, T. (2026). A thorium-229 optical nuclear clock with feedback loop. arXiv. https://doi.org/10.48550/arXiv.2606.04997
Relacionadas por categoría
Ver masUn avance cuántico podría mejorar la teletransportación y la computación
Un experimento con tres fotones mostró una forma más directa de identificar estados W, un tipo de entrelazamiento importante para redes cuánticas, comunicación segura y computación fotónica.
Las ondas gravitacionales podrían detectarse también en pequeños cambios de color de la luz emitida por átomos
Un trabajo teórico sugiere que las ondas gravitacionales podrían dejar una firma sutil en la frecuencia de la luz emitida por átomos, una idea que apunta a detectores mucho más compactos.
El cobalto mostró estados topológicos robustos incluso a temperatura ambiente
Mediciones avanzadas revelaron en el cobalto una red densa de estados electrónicos topológicos que se mantienen a temperatura ambiente, un resultado que podría interesar a futuras tecnologías espintrónicas.
Más de la misma fuente
Ver masUn método computacional busca detectar variantes de fentanilo antes de que entren en los catálogos
Un preprint propone una biblioteca digital con más de mil millones de variantes posibles de fentanilo para ayudar a identificar compuestos no catalogados en análisis forenses.
Los recuerdos de los adultos mayores pueden conservar más detalles fuera del laboratorio
Estudios que siguieron recuerdos en conversaciones y pensamientos cotidianos sugieren que el envejecimiento no borra la memoria autobiográfica tanto como indican algunas pruebas de laboratorio.
Un viento suave de Sagitario A parece estar vaciando gas en el centro de la Vía Láctea
Observaciones profundas con ALMA hallaron una cavidad cónica junto a Sagitario A que apunta a un viento caliente persistente, una pista directa de como incluso un agujero negro quieto puede influir en su galaxia.
Más del mismo autor
Ver masUn método computacional busca detectar variantes de fentanilo antes de que entren en los catálogos
Un preprint propone una biblioteca digital con más de mil millones de variantes posibles de fentanilo para ayudar a identificar compuestos no catalogados en análisis forenses.
Robots e IA aceleran la búsqueda de fagos contra bacterias resistentes
Un estudio en Nature Communications presentó una plataforma automatizada que usa robótica y visión por computadora para diseñar cócteles de bacteriófagos contra infecciones urinarias resistentes.
Un modelo combina plasma y gravedad para explicar las “rayas de cebra” del púlsar del Cangrejo
Un modelo teórico propone que la interacción entre plasma y lente gravitacional genera las bandas brillantes y oscuras observadas desde hace décadas en las señales de radio del púlsar del Cangrejo.