Pinos plantados fuera de su región natal crecen más rápido y resisten mejor la sequía

Un estudio en Nature comparó coníferas de cuatro continentes y halló que, en el hemisferio sur, pueden crecer hasta cuatro veces más rápido sin perder resistencia frente a la sequía.

Por Redacción Ciencias.UY 02 de setiembre de 2026 a las 13:45 4 min de lectura
Imagen: Phys.org Imagen acompañante del artículo fuente; atribución preservada Fuente de imagen
Pinos en un paisaje de Coyhaique, en el sur de Chile, donde se estudiaron coníferas y su respuesta a la sequía.

Una idea muy extendida en ecología dice que las plantas que crecen rápido suelen pagar un precio: se vuelven más frágiles cuando falta agua. Un estudio publicado en Nature sugiere que esa regla no siempre se cumple. Al comparar coníferas del hemisferio norte con poblaciones de esas mismas especies plantadas en el hemisferio sur, un equipo internacional encontró que estas últimas pueden crecer hasta cuatro veces más rápido y, al mismo tiempo, mostrar más resistencia y más capacidad de recuperación frente a la sequía.

El trabajo reunió información de 192 sitios distribuidos en América, Europa, África y Oceanía. Los investigadores analizaron anillos de crecimiento de nueve especies de coníferas de la familia de los pinos, entre ellas pino radiata, pino ponderosa, pino lodgepole y pino silvestre. Ese enfoque permite reconstruir cómo varió el crecimiento año a año y compararlo con períodos secos, algo clave para entender cómo responden los árboles al estrés hídrico a largo plazo.

La diferencia entre regiones fue marcada. Según el estudio, las coníferas plantadas fuera de su rango original en el hemisferio sur no solo crecían más rápido que sus equivalentes en el hemisferio norte, sino que durante las sequías perdían menos crecimiento y luego se recuperaban mejor. En otras palabras, combinaban dos rasgos que muchas teorías suelen presentar como opuestos: velocidad de crecimiento y tolerancia al estrés.

Para entender de dónde podría salir esa ventaja, el equipo también midió señales biológicas asociadas al uso del carbono y del agua. Las poblaciones no nativas mostraron mayores reservas de carbohidratos no estructurales, compuestos que ayudan a sostener funciones vitales cuando las condiciones empeoran. Además, presentaron valores isotópicos compatibles con una menor limitación de la fotosíntesis durante períodos secos. Juntas, esas pistas apuntan a una mayor capacidad de asimilar carbono sin quedar tan expuestas al costo de la sequía.

Los autores proponen una explicación plausible: al crecer lejos de su región de origen, estos árboles podrían escapar de parte de sus enemigos naturales, como herbívoros especializados, patógenos o competidores con los que sí conviven en sus ecosistemas nativos. Si destinan menos recursos a defenderse, una fracción mayor de esa energía podría ir al crecimiento y a mantener reservas útiles para atravesar episodios de falta de agua. No es una prueba definitiva de causa y efecto, pero sí una hipótesis consistente con los patrones observados.

El hallazgo importa porque toca una discusión muy actual sobre bosques, sequías y cambio climático. Si ciertos árboles plantados fuera de su rango original almacenan carbono con rapidez y soportan mejor los períodos secos, eso puede influir en cómo se evalúan proyectos de forestación y captura de carbono. Pero el propio estudio no presenta a las plantaciones exóticas como una solución simple. Los investigadores advierten que varias de esas coníferas pueden generar impactos sobre la biodiversidad local e incluso comportarse como invasoras.

La investigación también ofrece un matiz importante para el manejo forestal. En Chile, por ejemplo, el equipo comparó esas plantaciones con bosques secundarios de Nothofagus cercanos. Esos árboles nativos crecían menos que los pinos exóticos, pero mostraban una tolerancia similar a la sequía, lo que sugiere que reforzar bosques nativos podría ser una alternativa más sostenible en algunos contextos.

Como toda comparación ecológica a gran escala, el estudio no zanja por sí solo qué conviene plantar en cada lugar ni permite extrapolar el resultado a cualquier especie o paisaje. Las respuestas de los bosques dependen del clima, del suelo, de la historia local y de los impactos sobre los ecosistemas vecinos. Aún así, el trabajo obliga a revisar una idea que parecía firme: crecer rápido no siempre significa ser más vulnerable cuando el agua escasea.

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Cita original

Fajardo, A., Gazol, A., Camarero, J. J., Gundale, M. J., Piper, F. I., Brewer, J. S., Buxton, R., Cieraad, E., Dezzotti, A., Fernández-Cortés, A., Goedecke, F., González de Andrés, E., Kritzinger-Klopper, S., Laurén, A., Llancabure, J. C., McIntosh, A. C. S., Milani, T., Moyano, J., Núñez, M. A., ... Callaway, R. M. (2026). Pines grow faster and are more drought resilient in the Southern Hemisphere. Nature. https://doi.org/10.1038/s41586-026-10969-8

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