La pelvis de los neandertales podría iluminar por qué hombres y mujeres caminan distinto

Estudio propone que la pelvis masculina humana evolucionó para hacer más eficiente la caminata, mientras la femenina conservó una forma más ancestral.

Por Redacción Ciencias.UY 18 de agosto de 2026 a las 02:45 4 min de lectura
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Las pelvis de los neandertales varones podrían parecerse más a las de las mujeres actuales que a las de los hombres modernos. Esa es la idea central de un estudio de anatomía comparada que propone revisar una interpretación repetida durante décadas: tal vez la forma realmente inusual no era la de los neandertales, sino la que desarrolló después el varón de nuestra especie.

El trabajo comparó dos pelvis masculinas de neandertal especialmente completas, una hallada en la cueva de Kebara, en Israel, y otra en el sitio de Sima de los Huesos, en España, con decenas de pelvis de humanos actuales. A partir de esas medidas, los investigadores concluyeron que muchas proporciones de los neandertales encajan mejor con la configuración que hoy se observa en mujeres modernas que con la de los hombres modernos.

La propuesta del estudio es que, en algún momento de la evolución humana, la pelvis masculina cambió de manera importante. Según ese modelo, las articulaciones de la cadera quedaron ubicadas más hacia adelante en el anillo pélvico. Eso habría generado un sistema mecánico capaz de amortiguar la caída del centro de masa en cada paso, almacenar parte de esa energía y devolverla enseguida, como si el cuerpo contara con un pequeño resorte incorporado en la caminata.

Si esa interpretación es correcta, la pelvis masculina moderna no solo cumple una función estructural: también habría evolucionado para hacer más eficiente el desplazamiento a pie en trayectos largos. El estudio sugiere que esa ventaja pudo ser relevante en grupos humanos que dependían de recorrer grandes distancias para buscar alimento, desplazarse por el territorio o seguir animales.

La hipótesis también ofrece una manera de pensar las diferencias entre pelvis femeninas y masculinas sin asumir que una de ellas sea simplemente una versión reducida o modificada de la otra. En este marco, la pelvis femenina habría conservado una forma más cercana a la configuración ancestral, en parte porque el parto impone restricciones anatómicas que limitan cuánto puede cambiar la profundidad y el ancho del canal de nacimiento.

El interés del trabajo va más allá de los neandertales. La pregunta de por qué caminamos como caminamos, y de por qué mujeres y hombres no lo hacen exactamente del mismo modo, sigue abierta. Este estudio intenta conectar esas diferencias con una ventaja biomecánica concreta, en lugar de tratarlas solo como una curiosidad anatómica.

De todos modos, los resultados no cierran el debate. El análisis se apoya en muy pocos ejemplares de pelvis neandertal bien preservadas y en un modelo biomecánico que todavía deberá contrastarse con más datos. Además, que una forma anatómica sea compatible con una función no prueba por sí solo que esa función haya sido la fuerza principal detrás de su evolución. Aún así, el trabajo suma una pista sugerente para entender cómo la historia de nuestra caminata quedó escrita en los huesos.

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Cita original

Rak, Y., Arsuaga, J. L., Marom, A., Geffen, E., Barash, A., & Been, E. (2026). Neandertal pelvis reveals specialized walking apparatus in human males. Scientific Reports. Advance online publication. https://doi.org/10.1038/s41598-026-59915-8

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