Cuando un auto de adelante frena de golpe, un vehículo invade el carril contrario o alguien dobla sin ceder el paso, los conductores tienen apenas una fracción de segundo para decidir si conviene frenar, girar o combinar ambas cosas. Un estudio publicado en Nature Communications propone ahora un modelo capaz de reproducir bastante bien esas reacciones humanas en distintos tipos de emergencias, con un objetivo práctico claro: ofrecer una referencia más realista para evaluar sistemas de conducción automatizada.
Los modelos de seguridad vial suelen describir solo una parte del problema. Algunos estiman cuánto tarda una persona en reaccionar. Otros intentan calcular si una maniobra será suficiente para evitar el impacto. Pero, según los autores, faltaba una herramienta que reuniera las tres piezas al mismo tiempo: cuándo responde un conductor, qué maniobra elige y cómo la ejecuta mientras la situación sigue cambiando.
Para cubrir ese vacío, el equipo desarrolló un modelo computacional basado en una idea tomada de la neurociencia y la ciencia cognitiva: los seres vivos actúan tratando de reducir la sorpresa y el error entre lo que esperan que ocurra y lo que realmente perciben. Traducido al volante, eso significa que el conductor evalúa de manera continua futuros posibles, estima cuál de ellos ofrece menos riesgo y ajusta su maniobra a medida que aparecen nuevas señales.
El trabajo puso a prueba ese enfoque en tres escenarios muy distintos: un frenado brusco del vehículo de adelante, la invasión repentina del carril por un auto que viene de frente y una intersección donde otro vehículo gira sin respetar la prioridad. El modelo fue comparado con resultados de estudios previos y con datos detallados de simuladores de manejo. Según los autores, logró reproducir patrones humanos en tiempos de reacción, intensidad del frenado, elección entre frenar o esquivar y probabilidad de choque.
Eso no significa que haya creado un “conductor artificial” completo, pero sí que ofrece una representación más rica de lo que pasa en una situación crítica. Una de sus ventajas es que no trata cada emergencia como un caso aislado. En vez de construir una fórmula distinta para cada peligro, intenta usar una misma lógica general para varias clases de conflicto vial. Si ese enfoque se consolida, podría servir para comparar mejor cómo responden los sistemas automatizados frente a referencias humanas en situaciones poco frecuentes pero decisivas.
La relevancia pública del trabajo está en ese punto. Los choques graves suelen depender de segundos, o incluso de décimas de segundo, y muchas veces los sistemas automáticos se evalúan con pruebas simplificadas. Un modelo que represente de forma más realista la conducta humana podría ayudar a diseñar simulaciones más exigentes, detectar fallas antes de llevar un sistema a la calle y discutir con más precisión qué significa que un vehículo automatizado sea prudente, competente o excesivamente conservador.
El estudio también deja ver algo menos intuitivo: las colisiones no dependen solo de reflejos lentos. En varios escenarios, la incertidumbre sobre lo que hará el otro conductor resultó clave. Si un vehículo parece cruzarse, pero todavía podría volver a su carril, reaccionar demasiado temprano puede ser tan poco humano como reaccionar demasiado tarde. El modelo intenta capturar justamente ese equilibrio entre actuar rápido y no sobreinterpretar una amenaza que todavía está evolucionando.
Como toda propuesta de este tipo, también tiene límites. Los autores ajustaron su modelo con datos de estudios previos y simuladores, no con el caos completo del tránsito real. Además, se concentra en maniobras de evasión muy concretas, no en toda la complejidad de conducir durante horas entre peatones, motos, clima cambiante y distracciones. Aún así, el trabajo ofrece una pista útil para un problema central de la movilidad automatizada: si queremos que una máquina enfrente una emergencia vial de forma segura, primero necesitamos una idea más precisa de cómo lo hace una persona.
New driving model predicts split-second crash avoidance with humanlike accuracy · Phys.org
Ciencias.uy / MiniMax image-01 · Imagen generada con MiniMax image-01 para Ciencias.uy; uso editorial no comercial; CC BY 4.0 · Fuente de imagen
Schumann, J. F., Engström, J., Johnson, L., O’Kelly, M., Messias, J., Kober, J., & Zgonnikov, A. (2026). Active inference as a model of collision avoidance behavior in human drivers. Nature Communications, 17, 5009. https://doi.org/10.1038/s41467-026-73345-0
Relacionadas por categoría
Ver masUna impresión con espuma microscópica imita estructuras de la naturaleza
Un estudio en Nature presenta una técnica que usa luz para formar espumas microscópicas en polímeros y fabricar superficies con color, repelencia al agua y control de líquidos.
Un adhesivo activado por luz puede despegarse limpio y volver a usarse
Un nuevo adhesivo experimental puede soltarse de una superficie iluminada sin dejar residuos visibles y luego volver a pegarse, una combinación que podría facilitar reparaciones y reciclaje.
Un sistema modular permite crear dispositivos que cambian de forma sin perder sus conexiones eléctricas
Investigadores del MIT desarrollaron bloques impresos en 3D que pueden reconfigurarse en muchas formas distintas y seguir detectando electrónicamente qué forma adoptaron.
Más de la misma fuente
Ver masAstrónomos descubren el proto-supercúmulo de galaxias más distante jamás observado
Un equipo internacional identificó el progenitor más lejano de un supercúmulo de galaxias, ofreciendo nuevas pistas sobre cómo evolucionan las estructuras masivas del universo.
Una IA detecta cuándo un pez alcanza su límite térmico
Un sistema automatizado analizó videos de peces medaka para medir con menos subjetividad cuándo pierden el equilibrio bajo frío o calor extremos.
La respuesta de las plantas al CO₂ podría frenear la expansión de las tierras áridas
Nuevo estudio revela que las estimaciones de expansión de tierras áridas pueden estar equivocadas al incorporar la evapotranspiración reducida bajo niveles aumentados de CO₂.
Más del mismo autor
Ver masCómo las moscas ayudan a desentrañar la adaptación a sustancias tóxicas
Un experimento con moscas y edición genética muestra que la resistencia a una toxina vegetal depende de varios genes y puede estudiarse combinando métodos complementarios.
Una batería cuántica de laboratorio convirtió luz en corriente con un efecto colectivo
Un prototipo de microcavidad mostró que la potencia de carga y descarga puede crecer más rápido que el número de moléculas activas. Aún está lejos de una batería para dispositivos.
Veinticuatro especies nuevas revelan cuánto falta conocer del fondo del Pacífico
Un equipo describió 24 especies nuevas de pequeños crustáceos en una región abisal del Pacífico. El hallazgo ayuda a medir la biodiversidad antes de cualquier intervención en el fondo marino.