No todos los meteoritos llegan a la Tierra en condiciones útiles para estudiar su historia química. La mayoría pasa demasiado tiempo expuesta a humedad, oxígeno y contaminación terrestre. Por eso el meteorito Hillsborough, recuperado casi de inmediato después de caer el 16 de julio de 2024 en Nueva Jersey, se volvió una pieza especialmente valiosa. Un estudio difundido por NASA y publicado en Science Advances muestra que esa rapidez permitió conservar sales muy frágiles y compuestos orgánicos que ayudan a reconstruir cómo actuó el agua salada en asteroides primitivos hace más de 4.500 millones de años.
Hillsborough pertenece al grupo de las condritas carbonáceas CM, rocas ricas en carbono que guardan algunos de los materiales más antiguos del sistema solar. Lo llamativo en este caso no fue solo su tipo, sino su estado de preservación. El fragmento cayó en una propiedad privada y un astrónomo aficionado que reconoció su valor científico lo recogió con guantes y lo guardó en aluminio y vidrio, reduciendo al mínimo la alteración posterior. Esa cadena de custodia poco habitual dejó a los investigadores con una muestra mucho más parecida a como era en el espacio.
El trabajo combinó observaciones de cámaras que registraron el paso de la bola de fuego sobre Nueva Jersey con análisis de laboratorio a distintas escalas. Con esa información, el equipo pudo reconstruir la trayectoria del meteorito y estimar de qué región del cinturón de asteroides provenía. Luego usó microscopía electrónica y mapas elementales para estudiar pequeñas rocas internas y fracturas microscópicas dentro de la muestra.
La pista decisiva apareció en zonas con concentraciones inusuales de sodio. Los investigadores encontraron fracturas rellenas con material rico en este elemento y concluyeron que eran restos de antiguas salmueras, es decir, agua con sales disueltas que alguna vez circuló dentro del asteroide progenitor y alteró sus minerales. Esa firma no solo señala que hubo agua, sino que ayuda a entender qué tipo de química estaba ocurriendo mientras esos cuerpos se transformaban en el sistema solar temprano.
Uno de los resultados más interesantes fue la detección de sales de sodio-carbonato muy delicadas, que suelen reaccionar con rapidez en la atmósfera terrestre y desaparecer antes de poder estudiarse. Sales parecidas ya habían aparecido en muestras traídas directamente desde los asteroides Bennu y Ryugu por las misiones OSIRIS-REx y Hayabusa2. La novedad es que Hillsborough sería la primera condrita carbonácea CM en la que se identifican estas sales, lo que amplía la comparación entre muestras traídas por naves y materiales que llegan naturalmente a la Tierra.
El meteorito también conservó una diversidad notable de aminoácidos y otros compuestos orgánicos. Según los autores, ese inventario químico resulta comparable al del famoso meteorito Murchison, caído en Australia en 1969, uno de los referentes clásicos para estudiar química orgánica extraterrestre. Eso no significa que Hillsborough pruebe por sí solo cómo surgió la vida, pero sí refuerza una idea importante: fragmentos de asteroides ricos en carbono pueden transportar agua químicamente activa y moléculas complejas al mismo tiempo.
La historia tiene además un valor metodológico. En planetología y astrobiología no importa solo qué material se estudia, sino cuán alterado está cuando llega al laboratorio. Un meteorito recuperado en horas o días puede conservar señales que se perderían tras una exposición más larga a lluvia, aire y microbios terrestres. En ese sentido, Hillsborough funciona casi como un puente entre los meteoritos clásicos y las muestras recogidas de forma controlada por misiones espaciales.
Conviene no exagerar el alcance. El estudio no demuestra que todos los asteroides primitivos tuvieran la misma historia hídrica ni resuelve por sí solo el origen del agua o de los ingredientes de la vida en la Tierra. Pero sí ofrece una pieza nueva y especialmente limpia para comparar distintos cuerpos del sistema solar temprano. Seguir el rastro del agua en esas rocas, sugieren los investigadores, es también seguir el rastro de las condiciones químicas que pudieron volver habitable a un mundo joven.
NASA Study of Pristine Meteorite Adds to Story of Ancient Asteroids · NASA
NASA Science · Imagen acompañante del artículo fuente; atribución preservada · Fuente de imagen
Segovia, V., Han, J., Glavin, D. P., Fries, M. D., Zolensky, M. E., y colaboradores. (2026). Study of the Hillsborough meteorite reveals ancient brines and preserved organics in a pristine CM carbonaceous chondrite. Science Advances. https://doi.org/10.1126/sciadv.aea2105
Relacionadas por categoría
Ver masAstrónomos descubren el proto-supercúmulo de galaxias más distante jamás observado
Un equipo internacional identificó el progenitor más lejano de un supercúmulo de galaxias, ofreciendo nuevas pistas sobre cómo evolucionan las estructuras masivas del universo.
Ráfagas rápidas de radio ayudan a medir cómo las galaxias alisan la materia
Un estudio usó 114 ráfagas rápidas de radio para medir cómo el gas expulsado por galaxias suaviza la distribución de materia a grandes escalas.
Impactos gigantes podrían borrar océanos ocultos en lunas heladas pequeñas
Simulaciones de lunas heladas sugieren que los choques enormes no suelen crear océanos internos nuevos y pueden hacer que los cuerpos pequeños los pierdan.
Más de la misma fuente
Ver masLos incendios de turberas en Indonesia emiten mucho más de lo que sugerían los inventarios globales
Un análisis de 25 años de datos sugiere que los incendios de turberas en Indonesia liberan muchas más partículas y gases contaminantes que otros incendios tropicales.
Ver despegar al Roman: 18 segundos entre la luz y el sonido
Desde 6,27 kilómetros de la plataforma 39A, el lanzamiento del telescopio Roman permitió experimentar el retraso de 18 segundos entre la luz del Falcon Heavy y el rugido de sus motores.
Hubble detecta un decágono gigante alrededor del polo sur de Saturno
Imágenes de Hubble y observaciones terrestres revelaron una onda atmosférica de diez lados en el polo sur de Saturno, un patrón que no se había visto antes en ese hemisferio.
Más del mismo autor
Ver masCómo las moscas ayudan a desentrañar la adaptación a sustancias tóxicas
Un experimento con moscas y edición genética muestra que la resistencia a una toxina vegetal depende de varios genes y puede estudiarse combinando métodos complementarios.
Una batería cuántica de laboratorio convirtió luz en corriente con un efecto colectivo
Un prototipo de microcavidad mostró que la potencia de carga y descarga puede crecer más rápido que el número de moléculas activas. Aún está lejos de una batería para dispositivos.
Veinticuatro especies nuevas revelan cuánto falta conocer del fondo del Pacífico
Un equipo describió 24 especies nuevas de pequeños crustáceos en una región abisal del Pacífico. El hallazgo ayuda a medir la biodiversidad antes de cualquier intervención en el fondo marino.