Una parte importante de la historia de Marte podría necesitar correcciones. Un estudio basado en observaciones del rover chino Zhurong sostiene que el planeta rojo habría conservado agua líquida en la superficie o muy cerca de ella hace unos 757 millones de años, mucho más recientemente de lo que sugerían los modelos que imaginaban un Marte definitivamente congelado desde hacía cerca de 3.000 millones de años.
La evidencia no proviene de un río fosilizado ni de una gran cuenca antigua, sino de minerales. El equipo analizó una capa superficial de entre 5 y 10 centímetros en el sur de Utopia Planitia y encontró cristales con formas compatibles con selenita, una variedad de yeso. Ese detalle importa porque este tipo de evaporita primaria no se forma de cualquier manera: requiere la presencia de agua líquida que, al evaporarse, deja crecer los cristales en el sedimento.
Según los autores, esa capa apareció en un terreno relativamente joven para los estándares marcianos, de unos 0,76 mil millones de años. A partir del grosor del depósito y de las propiedades del mineral, estiman que su formación habría exigido una columna de agua equivalente acumulada de al menos 6,25 a 25 metros a lo largo del tiempo. Eso no significa necesariamente un lago profundo y permanente: también podría tratarse de episodios repetidos de agua salobre que afloró desde el subsuelo y se acumuló en una masa de agua muy somera, probablemente cubierta en gran parte por hielo.
Esa interpretación encaja con una idea geológica más compleja para el Marte tardío. En vez de un mundo completamente inerte y seco, algunas regiones podrían haber conservado bolsillos de actividad hídrica ligados a salmueras subterráneas y calor interno. El estudio propone que el ascenso de agua salina, posiblemente favorecido por actividad magmática, habría alimentado esos episodios locales de humectación en la superficie.
El hallazgo resulta importante por dos razones. La primera es climática: obliga a matizar la imagen de un Marte que perdió temprano toda posibilidad de agua líquida superficial. La segunda es astrobiológica. Los grandes cristales de selenita pueden atrapar inclusiones fluidas, pequeñas burbujas de salmuera antigua preservadas dentro del mineral. Si esas inclusiones existen en Marte, podrían guardar pistas sobre la química de ese ambiente e incluso sobre si alguna vez ofreció condiciones compatibles con microorganismos.
Eso no equivale a decir que Zhurong haya encontrado vida ni un lago abierto como los de la Tierra. La evidencia sigue siendo indirecta y depende de la interpretación mineralógica y geológica de un sitio concreto. Además, el agua propuesta por el estudio habría sido probablemente muy salina, episódica y limitada en extensión, no un océano estable ni un clima húmedo global. Faltan también nuevas mediciones y, sobre todo, futuras misiones capaces de analizar muestras con más detalle.
Aún así, el resultado cambia una pieza relevante del rompecabezas marciano. Si en una llanura relativamente joven hubo evaporitas que solo pueden explicarse con agua líquida, entonces Marte mantuvo nichos acuosos más tarde de lo esperado. Para la exploración planetaria, eso amplía el mapa de lugares y épocas en los que conviene buscar rastros de procesos habitables, aunque hayan sido locales, breves y muy diferentes de los ambientes terrestres.
Mars could have carried liquid water more recently than we thought · Phys.org
Ciencias.uy / MiniMax image-01 · Imagen generada con MiniMax image-01 para Ciencias.uy; uso editorial no comercial; CC BY 4.0 · Fuente de imagen
Liu, J., Wu, B., Gao, W., Head III, J. W., Michalski, J. R., Zhou, M.-F., Williams-Jones, A. E., Hou, X., Ling, Z., Wu, Z., Liu, C., Qian, Y., Lin, H., Hu, S., Sun, Y., Tan, W., Wang, X., & Zhao, G. (2026). Primary evaporite in southern Utopia Planitia on Mars from Zhurong rover observations. Nature Astronomy. https://doi.org/10.1038/s41550-026-02917-3
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