El Gran Colisionador de Hadrones, el LHC del CERN, terminó sus colisiones para física después de 12 años de funcionamiento en tres grandes etapas de observación. El cierre no marca el final de su historia, sino una pausa de cuatro años para una transformación ambiciosa: desde 2030, la máquina volverá a operar como HiLumi LHC, una versión capaz de producir y registrar muchos más datos que la actual.
La despedida de esta etapa deja cifras difíciles de igualar. Según el CERN, los experimentos ATLAS y CMS recibieron cada uno unas 54 millones de billones de colisiones entre protones, equivalentes a una luminosidad integrada de 540 femtobarn inversos. A eso se suman alrededor de 300.000 millones de colisiones de iones pesados, que sirvieron para estudiar estados extremos de la materia parecidos a los que existieron en los primeros instantes del Universo.
La contribución más célebre de este ciclo fue el descubrimiento del bosón de Higgs, la partícula asociada al mecanismo que da masa a otras partículas elementales. Pero el balance va mucho más allá: las colaboraciones del LHC identificaron más de 85 hadrones, afinaron mediciones clave con una precisión inédita y produjeron alrededor de 4500 artículos científicos revisados por pares. También buscaron señales de partículas nuevas, estudiaron la diferencia entre materia y antimateria y analizaron el plasma de quarks y gluones, una forma de materia extremadamente caliente y densa que ayuda a reconstruir cómo era el cosmos temprano.
Parte de la relevancia del LHC no está solo en lo que ya encontró, sino en el tipo de preguntas que dejó mejor planteadas. Cuanto más precisas son las mediciones, más difícil resulta para cualquier teoría alternativa esconderse detrás de la incertidumbre. Por eso, incluso cuando no aparece una partícula nueva, estos datos siguen siendo valiosos: estrechan el margen para las ideas que intentan explicar fenómenos todavía abiertos, como la materia oscura o ciertas asimetrías fundamentales del Universo.
La pausa que empieza ahora no será un simple descanso técnico. El objetivo del HiLumi LHC es aumentar de forma drástica la cantidad de colisiones útiles, de modo que los detectores puedan estudiar procesos muy raros con mucha más sensibilidad. Eso debería permitir examinar con más detalle las propiedades del Higgs y buscar señales sutiles de fenómenos que hasta ahora apenas asoman en el ruido estadístico.
Aunque las colisiones de esta fase ya terminaron, el trabajo científico no se detiene. Buena parte de los datos acumulados todavía seguirá analizándose durante años, y es posible que nuevos resultados salgan de registros ya obtenidos. En física de partículas, cerrar una etapa experimental no significa agotar su cosecha, sino abrir un período en el que la misma información puede responder preguntas que todavía no estaban formuladas con toda claridad.
home.cern · Imagen acompañante del artículo fuente; atribución preservada · Fuente de imagen
Relacionadas por categoría
Ver masRelojes ópticos ultraprecisos de cuatro países europeos funcionan en armonía
Científicos compararon siete relojes ópticos de última generación en cuatro países europeos y encontraron un acuerdo extraordinario entre estos instrumentos que podrían definir el segundo del futuro.
El agua mostró un estado vítreo oculto cuando no pudo formar hielo
Un estudio encontró que, al quedar atrapada entre capas blandas nanométricas, el agua evita cristalizar y revela una transición hacia un estado vítreo en un rango de temperaturas más amplio de lo pensado.
Una nanocinta de grafeno logró cambiar su torsión bajo demanda
Investigadores crearon la primera nanocinta de grafeno cuya torsión puede invertirse con un solvente quiral, un paso que podría abrir nuevas opciones para sensores y dispositivos ópticos.
Más de la misma fuente
Ver masEl LHC encuentra nuevas pistas del plasma primordial en choques de oxígeno
Las cuatro grandes colaboraciones del LHC detectaron nuevas señales de plasma de quarks y gluones en colisiones de oxígeno y neón, lo que sugiere que ese estado extremo puede surgir en sistemas más pequeños.
CMS afinó una prueba clave sobre la diferencia entre materia y antimateria
El experimento CMS analizó su mayor muestra de mesones beauty para medir con más precisión una pequeña diferencia entre materia y antimateria, sin encontrar desvíos frente al modelo estándar.
AMS encontró que los rayos cósmicos se organizan en cuatro clases y no en dos
Nuevas mediciones del detector AMS en la Estación Espacial Internacional sugieren que los rayos cósmicos se agrupan en cuatro clases distintas, una imagen más compleja de cómo viaja la materia por la galaxia.
Más del mismo autor
Ver masCómo las moscas ayudan a desentrañar la adaptación a sustancias tóxicas
Un experimento con moscas y edición genética muestra que la resistencia a una toxina vegetal depende de varios genes y puede estudiarse combinando métodos complementarios.
Una batería cuántica de laboratorio convirtió luz en corriente con un efecto colectivo
Un prototipo de microcavidad mostró que la potencia de carga y descarga puede crecer más rápido que el número de moléculas activas. Aún está lejos de una batería para dispositivos.
Veinticuatro especies nuevas revelan cuánto falta conocer del fondo del Pacífico
Un equipo describió 24 especies nuevas de pequeños crustáceos en una región abisal del Pacífico. El hallazgo ayuda a medir la biodiversidad antes de cualquier intervención en el fondo marino.