Un pulsar puede parecer solo un punto exótico en el cielo, pero algunos funcionan como verdaderos laboratorios extremos de física. Un estudio apoyado en datos del telescopio espacial IXPE de la NASA logró por primera vez medir directamente la orientación de campos magnéticos en el llamado pulsar Faro, PSR J1101-6101, y en las estructuras brillantes que lo rodean. El resultado ayuda a entender cómo se ordena y se escapa la materia energizada alrededor de una estrella de neutrones en rápida rotación.
Los pulsares son restos ultradensos de estrellas muertas que giran a gran velocidad y emiten radiación en haces, como si fueran faros cósmicos. En este caso, el objeto está dentro de la llamada Nebulosa Faro y deja detrás de sí una estela de rayos X y un filamento particularmente llamativo. Los astrónomos esperaban que esas estructuras conservaran información sobre el campo magnético local, pero medirla directamente no era sencillo.
Para hacerlo, el equipo usó IXPE, una misión pensada no solo para captar rayos X, sino también para medir su polarización. Esa propiedad describe la orientación preferente de las oscilaciones de la luz y puede revelar cómo están organizados los campos magnéticos en la región que la emitió. En objetos donde la radiación surge de partículas aceleradas en campos intensos, esa pista es especialmente valiosa.
Según el estudio, el filamento del pulsar mostró una polarización alta, de alrededor de 55%, con una orientación que indica un campo magnético alineado con el eje del propio filamento. Ese dato importa porque sugiere que el campo de fondo domina sobre la turbulencia local más de lo que preveían algunos modelos. El equipo también detectó polarización tanto en el pulsar como en la estela de rayos X. En la estela apareció además una diferencia llamativa respecto de la polarización observada en radio, lo que apunta a que las partículas que emiten en rayos X y las que emiten en radio no ocupan exactamente la misma región.
Dicho de forma simple, el trabajo no solo “ve” una nebulosa extraña: empieza a reconstruir cómo están orientadas las líneas invisibles que guían el movimiento de partículas extremadamente energéticas. Eso aporta una ventana nueva sobre la física de algunas de las condiciones más violentas del universo, donde materia, campos magnéticos y radiación interactúan a escalas imposibles de reproducir en la Tierra.
El hallazgo también refuerza el valor de la polarimetría de rayos X, una herramienta mucho menos habitual que la imagen o la espectroscopía astronómica clásicas. Con ella, telescopios como IXPE pueden distinguir entre escenarios físicos que a veces producen imágenes parecidas pero implican campos y geometrías muy distintas. En vez de limitarse a preguntar dónde está la luz o cuánta energía tiene, esta técnica agrega la pregunta por cómo vibra esa luz al llegar hasta nosotros.
Como ocurre con buena parte de la astrofísica de alta energía, el estudio tiene límites. Las conclusiones dependen de una señal débil acumulada durante observaciones largas y de modelos que conectan polarización, turbulencia y geometría. Además, el resultado se refiere a un objeto particular, por lo que todavía hará falta comparar con otros pulsares y otras nebulosas para saber cuánto se puede generalizar. Aún así, la medición marca un paso importante: convierte una expectativa teórica sobre el campo magnético de un pulsar en una observación directa y cuantificable.
NASA Space Telescope Maps Magnetic Fields of ‘Lighthouse’ Pulsar · NASA
NASA Science · Imagen acompañante del artículo fuente; atribución preservada · Fuente de imagen
Dinsmore, J. T., Romani, R. W., Zhang, S., Ng, C.-Y., Silvestri, S., Kargaltsev, O., Bucciantini, N., Kaaret, P., et al. (2026). IXPE Polarizations of the Lighthouse Pulsar, Trail, and Filament. The Astrophysical Journal, 1005(2), 237. https://doi.org/10.3847/1538-4357/ae64f3
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