Por qué el titanio no evita por completo la corrosión del acero inoxidable

Un experimento con acero inoxidable identificó partículas microscópicas que pueden iniciar corrosión localizada aún cuando la aleación contiene titanio.

Por Redacción Ciencias.UY 25 de octubre de 2026 a las 04:45 4 min de lectura
Imagen: Tohoku University Imagen acompañante del artículo fuente; atribución preservada Fuente de imagen
Superficie metálica clara con numerosas manchas y pequeños focos de corrosión anaranjada

El acero inoxidable resiste mucho mejor la corrosión que el acero común, pero esa resistencia no es absoluta. En presencia de sales, por ejemplo cerca del mar, pueden aparecer picaduras: daños muy localizados que empiezan como puntos diminutos y pueden crecer. Un estudio reciente ayuda a explicar por qué añadir titanio mejora esa resistencia sin eliminar por completo el problema.

La clave está en pequeñas partículas atrapadas dentro del metal durante su fabricación. Estas inclusiones no son todas iguales. Algunas contienen manganeso y azufre; otras incorporan titanio y, por eso, se esperaba que fueran más estables frente a la corrosión. El equipo de la Universidad de Tohoku examinó cuáles de ellas se disuelven con mayor facilidad y cuáles pueden convertirse en el punto de partida de una picadura.

Para hacerlo, prepararon muestras modelo de acero ferrítico con cromo, similares en composición a un acero inoxidable de uso industrial, pero con inclusiones controladas. Luego aplicaron mediciones electroquímicas a escala microscópica. Esta estrategia permitió estudiar por separado partículas que en una aleación comercial suelen ser demasiado pequeñas y variadas como para seguirlas una a una.

Las inclusiones de sulfuro de manganeso fueron las menos resistentes. Entre las que contenían titanio, las formadas por manganeso, titanio y azufre también se disolvieron con relativa facilidad; otras, como el nitruro de titanio, permanecieron estables en las condiciones ensayadas. Al observar acero con titanio, los investigadores encontraron que el voltaje al que surgían las picaduras coincidía con el rango en que se disolvían esas inclusiones mixtas de manganeso y titanio. En torno a los sitios donde comenzaba el daño también detectaron concentraciones de manganeso y azufre.

El resultado no significa que el titanio sea inútil. En conjunto, las inclusiones que lo contienen resultaron más estables que el sulfuro de manganeso sin titanio. Pero muestra que la composición precisa de esas partículas importa: una pequeña fracción de inclusiones menos resistentes puede bastar para abrir una puerta a la corrosión localizada.

Comprender ese detalle puede servir para diseñar aceros más durables en objetos y equipos expuestos a ambientes agresivos, desde electrodomésticos hasta herramientas quirúrgicas o componentes de vehículos. También ilustra un límite importante: el estudio se hizo con una aleación modelo y ensayos electroquímicos controlados. No permite predecir por sí solo cuánto durará cualquier acero comercial en cada ambiente. El siguiente paso será evaluar cómo intervienen otros elementos que se añaden durante la fabricación, como el calcio.

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Tohoku University · Imagen acompañante del artículo fuente; atribución preservada · Fuente de imagen

Cita original

Gao, J., Nishimoto, M., & Muto, I. (2026). (Mn,Ti)S inclusions as pit-initiation sites in Ti-containing Fe–16Cr stainless steel: Insights from microelectrochemical analysis using artificial inclusions. npj Materials Degradation. https://doi.org/10.1038/s41529-026-00902-9

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