La galaxia Ojo Negro muestra un raro movimiento interno en sentidos opuestos

Una nueva imagen combinada de Hubble y Webb destaca que la galaxia Ojo Negro no solo tiene una franja de polvo llamativa: también conserva un movimiento interno poco común, con gas que gira en sentidos opuestos.

Por Redacción Ciencias.UY 13 de junio de 2026 a las 13:00 4 min de lectura
Basado en Black Eye Galaxy de NASA
Imagen: NASA Imagen acompañante del artículo fuente; atribución preservada Fuente de imagen
Tres imágenes científicas que muestran la distribución de H2O, CO2 y CO en la galaxia Ojo Negro, destacando diferentes colores para cada molécula.

La galaxia Ojo Negro, también conocida como Messier 64, es famosa por la franja oscura de polvo que tapa parte de su núcleo brillante. Pero la nueva imagen compuesta obtenida con los telescopios espaciales Hubble y James Webb llama la atención por algo más profundo: en su interior conserva un patrón de movimiento poco común, con material que no gira todo en la misma dirección.

Ese detalle importa porque las galaxias no son discos rígidos. Están formadas por estrellas, gas y polvo que orbitan bajo la influencia de la gravedad, y la manera en que ese material se mueve guarda memoria de episodios antiguos. Cuando una galaxia muestra regiones que giran de forma distinta, los astrónomos entienden que allí pudo haber ocurrido una interacción compleja en el pasado, como la captura de gas o el encuentro con otro sistema.

En el caso de Messier 64, la nota difundida por NASA resume justamente ese contraste: el gas de las regiones externas gira en dirección opuesta al material y a las estrellas de la parte interna. Esa “contrarrotación” no es el tipo de patrón que suele esperarse en una galaxia espiral estable y por eso vuelve a este objeto especialmente interesante para estudiar dinámica galáctica. La imagen compuesta también deja ver zonas rosadas y azuladas asociadas a formación estelar, rodeadas por extensas bandas de polvo marrón oscuro.

La combinación entre Hubble y Webb aporta dos ventajas distintas. Hubble ayuda a ver con nitidez la estructura general y la distribución de la luz visible, mientras que Webb puede penetrar mejor regiones polvorientas y resaltar componentes que en otras longitudes de onda quedan más ocultos. Juntas, ambas miradas permiten reconstruir con más claridad la arquitectura de una galaxia que ya era conocida por su aspecto llamativo, pero que además esconde una historia dinámica poco habitual.

El valor del caso va más allá de una imagen atractiva. Comprender cómo aparecen estos movimientos opuestos ayuda a entender cómo cambian las galaxias con el tiempo, cómo incorporan material nuevo y cómo ciertos episodios dejan huellas duraderas en su estructura. En astronomía, muchas veces no se puede observar el pasado de forma directa, así que leer esas huellas es una de las maneras principales de reconstruirlo.

Al mismo tiempo, esta sigue siendo una pieza breve de divulgación institucional y no una publicación técnica con todos los detalles del análisis. La imagen muestra con fuerza el fenómeno y resume su interés, pero no ofrece por sí sola la metodología completa ni cuantifica hasta qué punto ese movimiento interno afecta la evolución futura de la galaxia. Aún con ese límite, Messier 64 sigue siendo un ejemplo muy claro de cómo una galaxia puede parecer serena a primera vista y, al observarla mejor, revelar una historia mucho más agitada.

Fuente original

Black Eye Galaxy · NASA

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NASA · Imagen acompañante del artículo fuente; atribución preservada · Fuente de imagen

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