Betelgeuse, una de las estrellas más llamativas del cielo nocturno, sigue dando señales de que su superficie y su atmósfera no se comportan de forma tranquila ni uniforme. Nuevas observaciones con el radiotelescopio ALMA muestran que la región interna que rodea a esta supergigante roja presenta manchas calientes persistentes, una forma desigual y cambios importantes respecto de mediciones hechas años atrás.
El trabajo se centró en la atmósfera extendida de Betelgeuse, una capa clave para entender cómo las estrellas gigantes pierden material antes de sus etapas finales. El equipo observó la estrella en longitudes de onda milimétricas y submilimétricas, entre 0,6 y 1,4 milímetros, y comparó esos datos con una observación similar realizada alrededor de siete años antes. Esa comparación permitió ver no solo una foto más nítida, sino también cuánto se mantiene o cambia la estructura de la estrella con el tiempo.
Según el estudio, la emisión proviene sobre todo de una fotosfera submilimétrica opaca con un radio de unas 1,1 a 1,3 veces el radio estelar y una temperatura cercana a 2.300 kelvin. Pero esa capa no aparece lisa: contiene dos regiones más calientes, ubicadas hacia el noreste y el sudoeste. La más brillante muestra un aumento de temperatura de alrededor de 800 kelvin respecto de sus alrededores, y su posición e intensidad parecen haberse mantenido desde la observación de 2015. Además, el contorno de la fotosfera presenta desviaciones de hasta un 6% en su radio y una emisión más débil que se extiende hasta unas 2,5 veces el radio de la estrella.
Esa geometría irregular ayuda a reforzar una idea que los astrónomos venían discutiendo desde hace tiempo: debajo de la superficie visible de Betelgeuse habría enormes células convectivas, es decir, burbujas de gas caliente que ascienden y generan choques y zonas más activas. El nuevo trabajo sugiere que esas regiones calientes podrían durar más de lo que predicen algunos modelos. Como varias de ellas se ubican cerca de los polos propuestos de la estrella, los autores plantean que también podría existir una convección polar más estable de lo esperado. En paralelo, otros estudios recientes han señalado que una compañera estelar cercana podría influir en parte del entorno de Betelgeuse, aunque este trabajo no presenta una confirmación directa de ese papel.
Entender estos detalles importa más allá de la curiosidad por una estrella famosa. Las supergigantes rojas enriquecen el medio interestelar con el material que expulsan, y todavía no se comprende del todo cómo ese proceso arranca, se organiza y cambia con el tiempo. Betelgeuse es un laboratorio excepcional porque está relativamente cerca y porque sus variaciones de brillo, incluido el célebre gran oscurecimiento de 2019 y 2020, mostraron que su comportamiento puede cambiar de manera visible incluso en escalas cortas.
Por ahora, el estudio no resuelve todas las piezas del rompecabezas. Las observaciones no muestran una señal clara de rotación en la emisión y absorción extendidas, y aunque la estructura gaseosa cambió mucho desde 2015, todavía falta seguirla durante más tiempo para saber qué rasgos son duraderos y cuáles son episodios pasajeros. Aún así, el resultado deja una imagen más precisa de Betelgeuse: no como una esfera uniforme, sino como una estrella enorme, desigual y agitada, con una atmósfera moldeada por procesos mucho más complejos de lo que sugería una visión simplificada.
Betelgeuse's atmosphere is becoming spotty and asymmetric—and a nearby companion could be shaping the pattern · Phys.org
Phys.org · Imagen acompañante del artículo fuente; atribución preservada · Fuente de imagen
Dent, W. R. F., Richards, A. M. S., Harper, G. M., Matthews, L. D., & O'Gorman, E. (2026). ALMA high-resolution observations of Betelgeuse: Persistent structure spanning the inner atmosphere. Astronomy & Astrophysics. Advance online publication. https://doi.org/10.1051/0004-6361/202660964
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