Webb encuentra huellas químicas de colisiones durante la formación de planetas
Un análisis de 21 discos de escombros indica que la composición del polvo puede distinguir impactos de distinta energía alrededor de estrellas jóvenes.
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Un análisis de 21 discos de escombros indica que la composición del polvo puede distinguir impactos de distinta energía alrededor de estrellas jóvenes.
Elias 2-24 b, un planeta comparable a Júpiter, fue confirmado dentro del disco de gas y polvo de una estrella joven. Su edad desafía los tiempos previstos para formar gigantes gaseosos.
Por primera vez, los telescopios Hubble y Webb de la NASA trabajaron juntos para estudiar objetos transneptunianos. El hallazgo: estos objetos 'recuerdan' cómo se formaron.
Un análisis de polvo atrapado en meteoritos primitivos sugiere que los campos magnéticos influyeron en el nacimiento del Sol mucho antes de lo que se había confirmado.
Un estudio en Nature Astronomy propone que el joven Júpiter abrió una cavidad magnética que permitió sobrevivir a varias lunas grandes, mientras Saturno no contó con esa protección.
Un sistema a unos 1.000 años luz muestra un disco enorme, turbulento y asimétrico, con suficiente material como para formar varios planetas gigantes.
Dos planetas del tamaño de Júpiter, pero con densidades menores que la del algodón de azúcar, ofrecen una oportunidad rara para entender cómo se forman y evolucionan los llamados mundos superesponjosos.
El James Webb observó un gigante gaseoso alrededor de una estrella pequeña cuya atmósfera parece más pobre en elementos pesados que la propia estrella.
Imágenes de Hubble revelaron el disco protoplanetario más grande visto hasta ahora alrededor de una estrella joven, con estructuras asimétricas que podrían ayudar a entender cómo se forman sistemas planetarios extremos.
Un estudio propone que la Tierra retuvo fósforo y nitrógeno en cantidades útiles para la vida solo porque se formó bajo un rango muy estrecho de oxígeno durante el nacimiento de su núcleo.
Durante años, la explicación dominante decía que el agua terrestre llegó en cometas o asteroides. Nuevos estudios reabrieron otra posibilidad: que parte del agua se haya formado en la propia Tierra primitiva.
Simulaciones del Sistema Solar temprano sugieren que una región situada más allá de Júpiter produjo distintas generaciones de planetesimales durante unos dos millones de años.
El sistema LHS 1903 presenta una combinación inusual de planetas rocosos y gaseosos que no encaja bien con los esquemas más usados para explicar la formación planetaria.
Observaciones del cometa interestelar 3I/ATLAS revelaron una proporción extraordinariamente alta de deuterio en su agua, una pista sobre cómo se forman sistemas planetarios en otras regiones de la galaxia.