El visitante interestelar 3I/ATLAS ya había llamado la atención por su química extraña. Ahora sumó otra clase de examen: una búsqueda específica de posibles tecnofirmas, es decir, señales de radio que pudieran delatar la presencia de tecnología artificial. El resultado fue negativo. Un estudio publicado en The Astronomical Journal concluyó que no hay evidencia de que este objeto esté asociado a emisiones de radio producidas por una civilización extraterrestre.
El trabajo estuvo a cargo de un equipo vinculado al SETI Institute y usó el Allen Telescope Array, un conjunto de radiotelescopios en California diseñado, entre otras cosas, para rastrear señales poco compatibles con fenómenos naturales. La idea no era sugerir que 3I/ATLAS fuera probablemente una nave disfrazada de cometa, sino aprovechar una oportunidad rara: cada objeto que llega desde fuera del Sistema Solar ofrece un blanco concreto para poner a prueba métodos de búsqueda que normalmente se aplican a estrellas o planetas lejanos.
Según el resumen difundido por Phys.org, el equipo reunió más de siete horas de observaciones de radio poco después del descubrimiento del objeto. En ese tiempo detectó unos 74 millones de señales angostas candidatas, el tipo de emisión que suele interesar en búsquedas de tecnofirmas porque puede distinguirse mejor del ruido astrofísico de fondo. Pero casi todas quedaron descartadas al identificar interferencia humana o al comprobar que no seguían el movimiento esperado del cometa.
Después de ese filtrado, sobrevivieron apenas algo más de 200 señales. Ninguna resultó convincente. Los autores concluyeron que todas podían rastrearse hasta tecnología terrestre o satélites en órbita alrededor de la Tierra. En otras palabras, la búsqueda no encontró nada que obligue a pensar que 3I/ATLAS sea otra cosa que un objeto natural.
Aunque el resultado sea un “no”, eso no lo vuelve científicamente trivial. Este tipo de trabajo ayuda a afinar herramientas, criterios de descarte y estrategias de observación para futuras búsquedas. También muestra hasta qué punto el problema principal no es encontrar señales llamativas, sino separar con rigor las emisiones realmente extrañas del ruido producido por nuestra propia infraestructura tecnológica. En la práctica, buena parte del trabajo de SETI consiste justamente en demostrar que una señal prometedora no viene de la Tierra.
El estudio también deja una idea más general. Si la humanidad ya lanzó sondas como las Voyager, que algún día serán objetos interestelares para otros sistemas planetarios, no es absurdo examinar visitantes ajenos con instrumentos capaces de detectar emisiones artificiales. Eso no significa asumir que cada cometa raro esconda una nave, sino reconocer que la pregunta puede testearse con observaciones reales en vez de especulación pura.
Conviene, de todos modos, no inflar el alcance del resultado. La investigación no demuestra que no exista inteligencia extraterrestre ni agota todas las formas posibles de tecnofirma. Solo indica que, en esta campaña concreta y en las bandas observadas, 3I/ATLAS no mostró señales de radio compatibles con tecnología artificial. Aún así, la experiencia deja un precedente útil: cuando aparezca el próximo visitante interestelar, la astronomía ya tendrá un protocolo más afinado para examinarlo también desde el lado de SETI.
Radio scans find no alien tech from the latest interstellar comet · Phys.org
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Sheikh, S. Z., Garcia Lopez, V., Gerrard, I., Davenport, J. R. A., Farah, W., Griffin, B., Croft, S., Cruz, L. F., de Pater, I., Jacobson-Bell, B., Masters, M., Perez, K. I., Pollak, A. W., Shumaker, C., & Siemion, A. (2026). A Search for Radio Technosignatures from Interstellar Object 3I/ATLAS with the Allen Telescope Array. The Astronomical Journal, 172(1), 1. https://doi.org/10.3847/1538-3881/ae6651
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