La risa humana no sería una rareza surgida hace poco en nuestra historia evolutiva. Un estudio sugiere que su ritmo básico ya estaba presente en el ancestro común de humanos, chimpancés, bonobos, gorilas y orangutanes, hace unos 15 millones de años. En otras palabras, cuando nos reímos no solo expresamos alegría o juego: también conservamos una huella acústica muy antigua.
El trabajo comparó el ritmo y la regularidad de la risa en todas las especies vivas de grandes simios, además de humanos. Para hacerlo, los investigadores analizaron grabaciones de vocalizaciones emitidas en situaciones de juego y cosquillas, y buscaron si el tiempo entre una emisión y otra seguía algún patrón común. La idea no era preguntar simplemente si otros primates “se ríen”, sino si ese tipo de sonido tiene una organización temporal comparable a la nuestra.
El resultado principal fue que la risa de ese ancestro común ya habría sido isócrona, es decir, con intervalos relativamente regulares entre sus pulsos. A lo largo de la evolución de los homínidos, ese patrón parece haberse vuelto más rápido, más variable y más sensible al contexto, con los humanos ubicados en el extremo de mayor plasticidad vocal. Eso no implica que la risa humana y la de otros simios sean idénticas, sino que comparten una misma base rítmica sobre la que cada linaje desarrolló matices propios.
La importancia del hallazgo va más allá de una curiosidad sobre el humor o las cosquillas. La risa es una vocalización no lingüística, pero ayuda a estudiar cómo evolucionó el control de la voz antes de la aparición del lenguaje. Si un patrón rítmico ya existía en ancestros lejanos, entonces parte de las capacidades necesarias para modular sonidos de manera flexible podría haber empezado a formarse mucho antes de que surgiera el habla humana.
El estudio también tiene límites claros. La comparación se apoya en un número acotado de grabaciones y en situaciones específicas de juego, por lo que no agota toda la diversidad posible de estas vocalizaciones en cada especie. Además, reconstruir cómo sonaba un ancestro extinto siempre implica inferencias a partir de especies actuales. Aún así, el trabajo aporta una pista concreta para pensar que una característica muy cotidiana de la vida humana, la risa, tiene raíces evolutivas profundas y compartidas con otros grandes simios.
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De Gregorio, C., Davila-Ross, M., & Lameira, A. R. (2026). Rhythm and timing in laughter reveal that human vocal plasticity falls on a hominid continuum. Communications Biology, 9, 824. https://doi.org/10.1038/s42003-026-10499-z
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