Una resonancia de cabeza puede aportar datos sobre la médula ósea

Un equipo aprovechó resonancias de cabeza de más de 33.000 personas para estudiar una señal vinculada con la grasa de la médula ósea del cráneo.

Por Redacción Ciencias.UY 04 de noviembre de 2026 a las 11:00 3 min de lectura
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Ilustración editorial generada por IA de un perfil de cabeza con el cráneo y el encéfalo visibles.

Una resonancia magnética de la cabeza suele pedirse para observar el cerebro, pero también registra una fina capa de médula ósea dentro de los huesos del cráneo. Un equipo desarrolló una herramienta para localizar esa capa en imágenes ya tomadas y la aplicó a 33.042 personas del UK Biobank. Así pudo estudiar, a gran escala, cómo varía una señal de imagen relacionada con la grasa de esa médula.

La médula ósea produce las células de la sangre y cambia a lo largo de la vida: parte de ella acumula más grasa con la edad. Para extraer esa información de una resonancia convencional, el programa distinguió las capas de piel, hueso y médula en el cráneo y promedió la intensidad de la señal dentro de la zona identificada. Los investigadores probaron el procedimiento con imágenes simuladas, con repetidas resonancias de las mismas personas y con otro tipo de medición por resonancia.

En la muestra analizada, formada por participantes de entre 45 y 82 años, la señal asociada a la grasa medular aumentó con la edad en las mujeres y alcanzó en promedio valores similares a los de los hombres hacia los 70 años. También apareció una relación inversa con la densidad mineral de los huesos del cráneo: una mayor señal de grasa medular se asoció con menor densidad ósea. Esas relaciones describen patrones en un grupo de población; no permiten concluir que un cambio cause el otro ni anticipar el estado de una persona concreta.

El análisis genético identificó 41 regiones del genoma vinculadas estadísticamente con la medida obtenida de las imágenes. El resultado no equivale a haber encontrado genes que determinen por sí solos la composición de la médula: cada asociación puede reflejar efectos pequeños y requiere más investigación para entender sus mecanismos. Su interés principal es que abre la posibilidad de reutilizar grandes colecciones de resonancias de cabeza para investigar el envejecimiento, el hueso y la formación de células sanguíneas sin sumar una prueba específica a cada participante.

La técnica sigue siendo una medida indirecta. La intensidad de una resonancia ponderada en T1 depende en buena medida de la proporción de grasa y agua, pero no mide directamente el contenido graso de la médula. Además, los datos provinieron sobre todo de personas británicas de ascendencia europea y de un intervalo de edad acotado. Antes de que este enfoque pueda tener alguna utilidad clínica individual, deberá comprobarse que funciona de forma consistente en otras poblaciones, equipos y contextos de atención.

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DOI del paper

10.7554/eLife.101499.2

Cita original

Kaufmann, T., Bjørnstad, P. M., Falck, M., Nerland, S., O'Connell, K., Frei, O., Andreassen, O. A., Westlye, L. T., Djurovic, S., & Hughes, T. (2026). Estimating bone marrow adiposity from head MRI and identifying its genetic architecture [Reviewed preprint]. eLife. https://doi.org/10.7554/eLife.101499.2

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