Cuando un pez percibe una amenaza, no siempre necesita ver al depredador para reaccionar. Un estudio acaba de mostrar que las rayas murciélago también pueden advertirse unas a otras del peligro mediante una señal química liberada en el agua, un mecanismo muy conocido en peces óseos pero que no había sido documentado antes en peces cartilaginosos como rayas, tiburones y mantarrayas.
La idea parece simple: un animal asustado libera una sustancia al agua y otros individuos cercanos captan esa señal y cambian de conducta. Pero demostrarlo no es tan fácil, porque hay que descartar otras formas de comunicación, como la vista o el sonido. Para eso, investigadores de la Universidad Estatal de Oregón trabajaron con rayas murciélago en un montaje de laboratorio donde los animales estaban en tanques separados, sin verse ni oírse entre sí.
En el experimento, una de las rayas era expuesta a una amenaza simulada, mientras el agua de su tanque fluía hacia otros dos tanques con rayas que no habían presenciado nada. Las cámaras registraron que, a los pocos segundos, las rayas receptoras empezaban a nadar más rápido y mostraban comportamientos de evasión. Como no podían usar señales visuales ni acústicas, la explicación más probable es que respondieran a una señal química de alarma emitida por la raya alterada.
El resultado importa porque amplía lo que se sabe sobre la comunicación ante depredadores en un grupo de animales muy distinto del que se había estudiado hasta ahora. Las rayas y los tiburones pertenecen a una rama evolutiva antigua y tienen estrategias sensoriales particulares. Encontrar en ellas este tipo de señal sugiere que la comunicación química frente al peligro podría estar más extendida de lo que se pensaba en el mundo acuático.
También abre una puerta para entender mejor ciertos comportamientos de fuga en grandes depredadores marinos. Los autores señalan que una de las motivaciones del trabajo era explorar cómo responden parientes de los tiburones a amenazas que no siempre están a la vista. Si señales parecidas existen en otros peces cartilaginosos, podrían ayudar a explicar por qué algunos animales abandonan áreas enteras tras la presencia de depredadores como las orcas.
La investigación no identificó todavía cuál es la sustancia química concreta que desencadena la respuesta. Ese punto queda abierto para estudios futuros. Tampoco demuestra por sí solo que todas las especies de tiburones o rayas usen el mismo mecanismo ni que lo hagan del mismo modo en mar abierto, donde las corrientes, la distancia y el contexto ecológico son mucho más complejos que en un laboratorio.
Aún con esas limitaciones, el hallazgo suma una pieza nueva a la biología del comportamiento marino. Muestra que, para estos animales, el agua no es solo el medio donde nadan: también puede funcionar como un canal de advertencia que transmite información urgente sobre el riesgo.
Bat rays employ a chemical cue to warn others of danger · Phys.org
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Bowman, J., Cornelius, J. M., Schoen, A., Cantor, M., & Chapple, T. K. (2026). Behavioral evidence for a chemical disturbance cue in bat rays (Myliobatis californica). Journal of Experimental Zoology Part A: Ecological and Integrative Physiology, e70102. https://doi.org/10.1002/jez.70102
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