Los incendios extremos que golpearon California en 2020 y 2021 dejaron una imagen alarmante: incluso las secoyas gigantes, árboles que han convivido con el fuego durante siglos, empezaron a morir a una escala que no se veía desde hace muchísimo tiempo. Un nuevo estudio sugiere, sin embargo, que una herramienta de manejo forestal sí marcó una diferencia concreta: las quemas prescritas ayudaron a salvar miles de esos árboles.
El trabajo analizó 26.403 secoyas gigantes en 19 arboledas de los parques nacionales Sequoia y Kings Canyon, afectadas por los incendios Castle de 2020 y KNP Complex de 2021. A partir de imágenes satelitales de alta resolución, datos de lidar aéreo y observaciones de campo, el equipo estimó que murieron 7.974 secoyas, alrededor del 30,2% del total evaluado. Es una pérdida enorme para una especie emblemática y longeva, cuyo ciclo de vida está adaptado al fuego, pero no necesariamente a incendios mucho más intensos en bosques recargados de combustible.
La señal más importante apareció al comparar zonas con y sin tratamiento previo. Según el estudio, las secoyas ubicadas en áreas con quemas prescritas realizadas en los diez años anteriores tuvieron una reducción del 77% en las probabilidades de morir. Dicho de otra forma, esos árboles fueron casi cuatro veces más propensos a sobrevivir que los de sectores sin ese manejo.
Los autores también hicieron simulaciones para estimar qué habría pasado en otros escenarios. Su cálculo más conservador es que las quemas previas evitaron al menos 1.888 muertes de secoyas gigantes. Y si todo el territorio analizado hubiera recibido ese tratamiento antes de los incendios, podrían haberse salvado varios miles más.
La idea detrás de las quemas prescritas no es “provocar incendios” sin más, sino reducir de manera controlada el exceso de material seco que alimenta fuegos mucho más destructivos. En bosques donde durante décadas se suprimió casi todo incendio, esa acumulación puede convertir eventos extremos en verdaderas olas de calor y llamas difíciles de contener incluso para especies resistentes.
La relevancia del hallazgo va más allá de California. En un contexto de sequías más severas, temporadas de fuego más largas y eventos extremos más frecuentes, el estudio ofrece una medida concreta de cuánto puede ayudar una intervención preventiva. No resuelve por sí sola el problema de fondo, pero sí aporta evidencia de que la gestión forestal puede reducir daños en ecosistemas especialmente valiosos.
El trabajo tiene límites. Se enfoca en dos grandes incendios y en un conjunto específico de arboledas, por lo que no todas las conclusiones pueden trasladarse automáticamente a cualquier bosque o a cualquier régimen de fuego. Además, las simulaciones contrafactuales dependen de modelos estadísticos, no de una prueba directa de todos los escenarios posibles.
Aún así, el mensaje central es difícil de ignorar: cuando el fuego llega a niveles excepcionales, preparar el bosque con anticipación puede cambiar el destino de árboles que llevan allí siglos. En ese sentido, las secoyas gigantes funcionan como una advertencia y también como una pista sobre qué estrategias pueden ayudar a conservar bosques cada vez más expuestos.
Mature giant sequoias see boost in wildfire survival after prescribed burns · Phys.org
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Dixon, D. J., Das, A. J., Dong, X., Latimer, A. M., Soderberg, D. N., Stephenson, N. L., Caprio, A. C., & Jin, Y. (2026). Previous prescribed burns saved thousands of ancient sequoias during historically unprecedented wildfires. Nature Communications. Advance online publication. https://doi.org/10.1038/s41467-026-75418-6
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