Las plantas verdes suelen presentarse como el ejemplo clásico de organismos que fabrican su propio alimento gracias a la fotosíntesis. Pero algunas no dependen solo de la luz. Un nuevo experimento confirmó que una especie de genciana puede recibir carbono a través de redes de hongos subterráneos, una demostración directa de que incluso plantas capaces de fotosintetizar pueden complementar su energía con recursos que llegan desde otros organismos.
El estudio se centró en Gentiana squarrosa, una pequeña planta de flores, y en su relación con hongos micorrízicos arbusculares, que forman asociaciones con las raíces de muchísimas especies vegetales. Desde hace años se sospechaba que ciertas plantas verdes podían obtener parte de su carbono a través de esos hongos, una estrategia llamada micoheterotrofia parcial. El problema era demostrarlo con un experimento que separara con claridad el papel de las raíces del de las hifas fúngicas.
Para resolverlo, el equipo diseñó un sistema de cultivo en macetas con forma de U. Ese montaje permitió mantener separadas las raíces de distintas plantas, pero dejó pasar las hifas de los hongos por una barrera porosa. Así, los investigadores pudieron observar si el carbono se movía por la red fúngica sin que hubiera contacto directo entre raíces. El resultado apoyó esa hipótesis: Gentiana squarrosa incorporó carbono transferido a través de la conexión micorrízica.
La clave experimental estuvo en comparar plantas compañeras con dos tipos de fotosíntesis distintos, conocidas como C3 y C4, que dejan firmas isotópicas diferentes en el carbono. Si la pequeña genciana recibía carbono a través del hongo, esa diferencia debía aparecer en sus tejidos. Eso fue justamente lo que se observó. Además, entre las plantas conectadas a compañeras C4, las que mostraban una señal más fuerte de ese carbono también tendían a crecer más.
La importancia del hallazgo va más allá de una sola especie. Confirma que la frontera entre plantas completamente autotróficas y plantas que dependen de otros organismos es más difusa de lo que parecía. En los ecosistemas reales, algunas especies verdes no viven solo de lo que capturan del aire y de la luz solar, sino también de intercambios subterráneos que alteran cómo circula la energía entre plantas y hongos.
Eso también cambia la manera de pensar bosques y pastizales. Las redes micorrízicas suelen describirse como una infraestructura oculta que conecta raíces y suelos, pero todavía cuesta medir qué transportan exactamente y bajo qué condiciones. Una demostración experimental de transferencia de carbono ayuda a pasar de una idea sugerente a una evidencia más concreta sobre cómo se sostienen algunas relaciones ecológicas invisibles a simple vista.
Como ocurre con muchos trabajos de ecología experimental, el estudio no implica que todas las plantas verdes usen esta estrategia ni que el carbono recibido por hongos tenga siempre el mismo peso para su crecimiento. El resultado se obtuvo en un sistema controlado y con una especie específica. Aún así, ofrece una prueba importante de que las redes fúngicas no solo ayudan a absorber nutrientes del suelo: en algunos casos también pueden redistribuir carbono entre organismos vegetales conectados bajo tierra.
Hidden fungal networks deliver carbon to green plants, experiment confirms · Phys.org
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Yamato, M., Sasuga, M., Shimabukuro, K., Kusakabe, R., & Suetsugu, K. (2026). Partial mycoheterotrophy in the arbuscular mycorrhizal Gentiana squarrosa (Gentianaceae) demonstrated by coculture assays using C3 and C4 plants. Mycorrhiza, 36(3), 27. https://doi.org/10.1007/s00572-026-01271-6
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