Una planta de laboratorio, pariente del tabaco, fue modificada para producir al mismo tiempo cinco compuestos psicodélicos que en la naturaleza aparecen repartidos entre plantas, hongos y animales. El logro, publicado en Science Advances, no apunta a un uso directo fuera del laboratorio, pero sí muestra que es posible reconstruir en un solo organismo rutas químicas complejas que hasta ahora dependían de especies distintas y a veces vulnerables.
El trabajo comenzó con una pregunta más básica: cómo producen las plantas el DMT, un compuesto presente en preparaciones tradicionales como la ayahuasca. Según los investigadores, la ruta general era conocida, pero faltaban piezas clave para identificar con precisión los genes y enzimas que permiten fabricarlo. Una vez completado ese mapa, el equipo trasladó esas instrucciones biológicas a Nicotiana benthamiana, una especie muy usada en investigación vegetal, y consiguió que la planta empezara a generar DMT en pocos días.
Después ampliaron el experimento. En plantas separadas lograron producir también psilocina y psilocibina, asociadas a ciertos hongos, además de bufotenina y 5-MeO-DMT, compuestos vinculados a secreciones de un sapo del desierto de Sonora. Cuando una de esas moléculas, 5-MeO-DMT, aparecía en cantidades muy bajas, el grupo modificó un solo aminoácido de una enzima para mejorar cómo encajaba el sustrato. Ese ajuste multiplicó por 40 la producción de ese compuesto y permitió avanzar hacia un sistema en el que las cinco rutas convivieran en la misma planta.
La importancia del estudio no está solo en haber reunido varios compuestos en un mismo organismo. También propone una forma de producir estas moléculas sin depender tanto de plantas de crecimiento lento, hongos difíciles de cultivar o animales sometidos a extracción. Ese punto tiene interés ambiental y ético: algunas fuentes naturales están bajo presión por la recolección, la pérdida de hábitat o la demanda creciente. Un sistema vegetal rápido y controlado podría ofrecer una alternativa más estable para investigación básica y para explorar nuevas variantes químicas.
El equipo fue un paso más allá y añadió enzimas bacterianas para fabricar versiones modificadas de estas moléculas, con átomos de cloro o bromo en posiciones específicas. La idea es que esas variantes puedan servir para estudiar mejor cómo cambian sus efectos biológicos y si alguna resulta más útil en investigación farmacológica. En ese sentido, el trabajo funciona como una plataforma de ingeniería biológica: no solo copia compuestos que ya existen en la naturaleza, sino que también abre la puerta a probar versiones nuevas.
Conviene no exagerar lo que significa este avance. El propio estudio mostró una limitación importante: cuando varias rutas químicas funcionan a la vez dentro de la misma planta, compiten por los mismos materiales de partida y la eficiencia cae. Además, producir una molécula en una planta experimental no equivale a demostrar que ya exista un método industrial listo, ni dice nada por sí solo sobre seguridad o eficacia clínica. Por ahora se trata de una prueba de concepto sólida para la biotecnología vegetal y para el estudio de compuestos con interés terapéutico, no de un tratamiento nuevo ni de una invitación a su uso.
Scientists decipher how a psychedelic substance is created, then engineer a plant to produce several at once · Phys.org
Phys.org · Imagen acompañante del artículo fuente; atribución preservada · Fuente de imagen
Berman, P., Höfer, J., Mehlman, H., Almekias-Siegl, E., Khersonsky, O., Dong, Y., Heinig, U., Sulimani, L., Hao, L. K., Cohen, S., Peleg, Y., Meir, S., Rogachev, I., Meiri, D., Fleishman, S. J., & Aharoni, A. (2026). Complete biosynthesis of psychedelic tryptamines from three kingdoms in plants. Science Advances, 12(14), eaeb3034. https://doi.org/10.1126/sciadv.aeb3034
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