Los veranos europeos no solo se están volviendo más cálidos. También se están secando, y un nuevo estudio sugiere que una parte importante de esa tendencia no se explica únicamente por el aumento general de la temperatura del planeta, sino por cambios persistentes en la forma en que se organiza la atmósfera sobre el continente. Según el trabajo, esos cambios en la circulación atmosférica explicarían alrededor de 55% de la disminución observada en la humedad del suelo durante el verano en la Europa de latitudes medias desde 1980.
La idea importa porque las sequías no dependen de una sola causa. El calentamiento global aumenta la evaporación, seca más rápido los suelos y puede volver más intensa una falta de lluvia. Pero además están los patrones del tiempo a gran escala: dónde se instalan las altas presiones, cuánto duran y con qué frecuencia bloquean el paso de tormentas o aire más húmedo. El nuevo trabajo intenta separar esas dos piezas para entender cuánto pesa cada una en el secamiento reciente de Europa.
Para hacerlo, los investigadores usaron simulaciones climáticas diseñadas para aislar el efecto de la circulación atmosférica. En términos simples, alimentaron los modelos con la evolución real de esos patrones de circulación y observaron cuánto del cambio hidrológico podía reproducirse a partir de ahí. Ese enfoque les permitió estimar qué parte de la tendencia se relaciona con la reorganización del tiempo atmosférico y cuál responde más bien al trasfondo térmico de un planeta que se calienta.
El resultado central es que la circulación no es un detalle secundario. El estudio atribuye a ese factor no solo cerca de 55% del descenso de humedad del suelo en verano, sino también alrededor de 42% del aumento en el déficit de presión de vapor, una medida que refleja cuán “sedienta” está la atmósfera de agua. Cuando ese déficit crece, el aire tiende a extraer más humedad de plantas y suelos, lo que agrava las condiciones secas.
Los autores vinculan este cambio a una mayor frecuencia de situaciones anticiclónicas, es decir, sistemas de alta presión más cálidos y secos que favorecen cielos despejados, menos precipitaciones y más tiempo estable. Ese combo puede parecer benigno a corto plazo, pero sostenido durante semanas o meses deja al suelo con menos agua disponible, aumenta el estrés sobre cultivos y ecosistemas y facilita que las olas de calor golpeen con más fuerza.
La relevancia del estudio está en que ayuda a explicar por qué Europa puede secarse tan rápido incluso en un contexto donde no todos los años son iguales ni toda la región se comporta del mismo modo. Si el problema fuera solo una atmósfera más caliente, la historia sería más lineal. Pero al aparecer también un cambio robusto en la circulación, la señal se vuelve más compleja y más difícil de proyectar hacia el futuro.
Esa es, de hecho, una de las principales advertencias del trabajo. Los autores señalan que todavía hay mucha incertidumbre sobre cómo evolucionarán estos patrones atmosféricos en las próximas décadas. Si parte de la tendencia histórica estuvo impulsada por forzamientos externos del sistema climático, el secamiento asociado a la circulación podría continuar. Si en cambio pesó más la variabilidad interna del clima, en teoría podría aparecer en el futuro una configuración que amortigüe parte del efecto del calentamiento de fondo.
Eso no reduce la gravedad del problema actual. Más bien muestra que las sequías europeas son el resultado de varios mecanismos superpuestos y que entenderlos mejor es clave para anticipar riesgos. Para la gestión del agua, la agricultura, los bosques y la salud pública, no es lo mismo enfrentar un continente que se seca solo porque hace más calor que otro donde, además, las condiciones meteorológicas favorables a la lluvia se vuelven menos frecuentes.
El estudio tampoco implica que cada episodio de sequía reciente en Europa pueda explicarse con la misma proporción o por la misma combinación de causas. Las sequías concretas siguen dependiendo de la región, de la estación y de la variabilidad anual. Pero sí refuerza una idea importante: detrás del secamiento estival europeo no hay solo un termómetro subiendo, sino también un cambio en la maquinaria atmosférica que reparte la lluvia y el calor sobre el continente.
Shifting weather patterns drive 55% of Europe's summer drought trend, study finds · Phys.org
Ciencias.uy / MiniMax image-01 · Imagen generada con MiniMax image-01 para Ciencias.uy; uso editorial no comercial; CC BY 4.0 · Fuente de imagen
Dunkl, I., Bastos, A., & Sippel, S. (2026). European summer drying largely driven by atmospheric circulation changes since the 1980s. Nature Geoscience. https://doi.org/10.1038/s41561-026-02050-w
Relacionadas por categoría
Ver masUna sola prueba no alcanza para anticipar cómo resistirá una almeja un océano más ácido
En una almeja marina, las familias más tolerantes a la acidificación como larvas no fueron las más tolerantes después de la metamorfosis.
La sal no hizo que todos los carrizos reciclaran nutrientes de la misma forma
Un experimento con 110 genotipos de carrizo muestra que el origen de las poblaciones pesa más que una exposición breve a salinidad al recuperar nutrientes de las hojas.
El hábitat explica mejor la biodiversidad local que el clima en Finlandia
Un estudio de 503 especies muestra que el hábitat pesa más a escala local, mientras el clima explica mejor las diferencias entre regiones y años.
Más de la misma fuente
Ver masUn modelo explora choques de estrellas en el universo temprano
Un modelo que combina simulaciones cosmológicas y dinámica estelar propone que las colisiones entre estrellas pudieron ser habituales en cúmulos muy densos del cosmos temprano.
Un archivo de ARN permite reconstruir qué hizo una célula días antes
Una herramienta creada en células humanas cultivadas conserva mensajes de ARN y permite recuperar respuestas genéticas breves que una medición tardía ya no detectaría.
Un cuásar polvoriento muestra lo que las búsquedas del universo temprano pueden pasar por alto
JWST y ALMA observaron un cuásar cuando el universo tenía menos de mil millones de años y revelaron cómo el polvo puede ocultar parte de su actividad.
Más del mismo autor
Ver masEl rol social cambia el crecimiento y la conducta de los peces payaso
En un experimento con peces payaso juveniles, los individuos que se volvieron dominantes crecieron más, comieron más y mostraron más agresividad que sus rivales y que peces mantenidos solos.
Los cometas difícilmente aportaron ingredientes clave para el origen de la vida
Simulaciones de impactos sugieren que las condiciones necesarias para que los cometas llevaran compuestos orgánicos útiles a la Tierra temprana fueron excepcionales.
Una ruta química devuelve siliconas difíciles de reciclar a una materia prima
Un estudio propone desarmar siliconas resistentes y recuperar diclorosilano, una molécula que puede volver a emplearse para fabricar estos materiales.