Las microalgas son casi invisibles, pero ayudan a sostener buena parte de la vida en el agua. Producen oxígeno, capturan dióxido de carbono y forman la base de muchas cadenas alimentarias. Por eso importa un hallazgo publicado en The Plant Cell: en la microalga Chlamydomonas reinhardtii, cambios de temperatura que no llegan a ser extremos bastaron para alterar la actividad de alrededor de un tercio de sus genes y modificar su comportamiento en muy poco tiempo.
El trabajo se centró en una pregunta más cercana a lo qué ocurre en la naturaleza que muchos estudios previos. En vez de someter a la microalga a calor o frío extremos, el equipo la mantuvo durante varios días en un rango de 18 a 33 grados Celsius, temperaturas que pueden aparecer en agua y suelo y que hoy se vuelven más relevantes por el calentamiento global. A partir de allí, los investigadores combinaron análisis de ARN, proteínas y rasgos celulares para observar cómo cambiaba su funcionamiento.
Lo que encontraron fue una reorganización amplia. Más de 5.000 transcritos cambiaron de nivel, incluidos genes vinculados con fotosíntesis, metabolismo, percepción de la luz, formación de cilios e interacción con bacterias. Los cilios son estructuras finas que estas microalgas usan para desplazarse. El estudio también detectó cambios en proteínas secretadas hacia el exterior, entre ellas algunas relacionadas con el apareamiento celular.
Los efectos no quedaron solo en la escala molecular. Según la investigación y la cobertura de Phys.org, cuando la temperatura subió de 23 a 28 grados la población alcanzó una densidad celular alrededor de 20% mayor. Al mismo tiempo, los cilios se acortaron y la forma de nadar cambió con rapidez. El primer autor del trabajo, Prateek Shetty, señaló que las microalgas modificaban su movimiento apenas 15 minutos después del cambio térmico, incluso antes de que se completaran transformaciones más visibles en su estructura.
Ese resultado ayuda a mirar el calentamiento ambiental con más detalle. Muchas veces la discusión pública se concentra en olas de calor extremas, pero este estudio sugiere que variaciones más moderadas también pueden empujar ajustes biológicos profundos en organismos que sostienen ecosistemas enteros. Si una microalga cambia cómo crece, cómo se mueve, cómo hace fotosíntesis y cómo se relaciona con bacterias, esa respuesta puede repercutir en el flujo de carbono y en la disponibilidad de alimento para otros seres vivos.
También es una pista importante para entender que la respuesta al clima no depende solo de si un organismo sobrevive o muere. En este caso, la microalga siguió creciendo, pero no de la misma manera. El paper describe señales de que a 28 grados disminuía al comienzo parte del crecimiento fotoautótrofo y cambiaba el uso de recursos disponibles en el medio. En otras palabras, el metabolismo se reorganizaba, no simplemente se apagaba.
Aún así, conviene no llevar el hallazgo demasiado lejos. El estudio se hizo con una especie modelo en condiciones controladas de laboratorio, y una comunidad natural incluye muchas otras variables, como nutrientes, competencia, depredadores y cambios simultáneos de luz o acidez. Tampoco prueba por sí solo qué ocurrirá en cada lago, río o suelo ante el calentamiento. Lo que sí aporta es una base más concreta para investigar cómo fluctuaciones térmicas relativamente pequeñas pueden alterar organismos microscópicos con un papel desproporcionado en el funcionamiento de los ecosistemas.
Moderate warming rewires one-third of microalga's genes, study finds · Phys.org
Ciencias.uy / MiniMax image-01 · Imagen generada con MiniMax image-01 para Ciencias.uy; uso editorial no comercial; CC BY 4.0 · Fuente de imagen
Shetty, P., Vuong, T., Li, C., Wagner, V., Myrzakhmetova, D., Peng, C.-C., Li, W., Ching, J., Zander, A., Weiser, S., Rosenbaum, M. A., Allen, R. J., Lakemeyer, M., & Mittag, M. (2026). Multiomics studies reveal how ambient temperature changes govern cellular responses of Chlamydomonas. The Plant Cell, 38(7). https://doi.org/10.1093/plcell/koag136
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