Durante décadas, una de las cuentas incómodas de la cosmología fue que la materia ordinaria del universo no cerraba. Las estimaciones sobre cuánta materia bariónica había poco después del Big Bang son bastante sólidas, pero cuando los astrónomos suman estrellas, gas dentro de galaxias y otros reservorios visibles, aparece menos de la esperada. Un estudio difundido por MIT y publicado este martes 21 de julio de 2026 en Physical Review Letters propone una respuesta más precisa: una fracción importante de esa materia faltante no está escondida dentro de galaxias, sino dispersa en nubes muy extendidas a su alrededor.
La pista llega de las ráfagas rápidas de radio, o FRB por su sigla en inglés. Son destellos brevísimos y muy energéticos que viajan desde galaxias distantes. En el camino atraviesan gas y otras concentraciones de materia, y ese trayecto deja una huella medible: la señal se “desparrama” en el tiempo según la cantidad de material que cruza. Cuanta más materia hay entre la fuente y la Tierra, más se retrasa la llegada de ciertas longitudes de onda de la ráfaga.
El equipo usó esa propiedad para convertir miles de FRB en una especie de sondeo cósmico. A partir de 2.870 señales registradas por el radiotelescopio canadiense CHIME, comparó el grado de dispersión de cada ráfaga con la posición de más de 6 millones de galaxias relevadas por el instrumento DESI. La idea no era sólo detectar si había materia faltante, sino ver cómo se distribuye en relación con las galaxias.
El resultado fue un patrón claro: donde hay más galaxias, también tiende a haber más materia bariónica no visible de forma directa. Pero esa materia no aparece concentrada cerca de cada galaxia como una envoltura compacta. Según el estudio, se reparte en estructuras mucho más grandes y difusas, que pueden extenderse hasta unos 4 millones de años luz desde los grupos galácticos. Esa escala es bastante mayor que la que suelen anticipar muchas simulaciones.
Ese detalle importa porque dice algo sobre la historia de las galaxias. Si buena parte del gas terminó tan lejos, probablemente fue expulsado por procesos muy energéticos, como la actividad de agujeros negros supermasivos o las explosiones de estrellas. En otras palabras, las galaxias no sólo forman estrellas y retienen gas: también lo lanzan hacia afuera con más violencia de la que varios modelos venían suponiendo.
El hallazgo no resuelve todos los misterios sobre la materia del universo. Se refiere a la materia bariónica, la ordinaria, hecha de protones y neutrones, no a la materia oscura, que sigue siendo invisible y domina gran parte del contenido cósmico. Además, el trabajo depende de una técnica estadística nueva, apoyada en catálogos cada vez más grandes de FRB y galaxias, por lo que futuras mediciones podrán ajustar mejor cuánto material hay, a qué distancias se acumula y cómo cambia entre distintos entornos galácticos.
De todos modos, el estudio refuerza una idea que venía ganando terreno: la materia que faltaba no estaba necesariamente ausente, sino demasiado tenue y extendida para verla con métodos convencionales. Las FRB empiezan a ofrecer una forma de cartografiar ese gas casi invisible y, con ello, de seguir mejor la relación entre las galaxias y el medio cósmico que las rodea.
Diffuse puffs of “missing” matter surround most galaxies · MIT News Research
MIT News | Massachusetts Institute of Technology · Imagen acompañante del artículo fuente; atribución preservada · Fuente de imagen
Wang, H., Masui, K., Andrew, S., Bhardwaj, M., Fonseca, E., Gaensler, B. M., et al. (2026). Measurement of the Dispersion-Galaxy Cross-Power Spectrum with the Second CHIME/FRB Catalog. Physical Review Letters, 137(4). https://doi.org/10.1103/9th9-qc51
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