La extinción que hace 66 millones de años acabó con los dinosaurios no avianos abrió el camino para la expansión de los mamíferos, pero no en todas partes esa recuperación siguió el mismo ritmo ni la misma secuencia. Un estudio basado en fósiles de China plantea ahora una idea llamativa para Asia: en varios de esos mamíferos tempranos, primero aumentó el tamaño corporal y solo después se volvió más especializada la forma en que mordían y procesaban los alimentos.
El trabajo, publicado en eLife, se concentró en mamíferos euterios del Paleoceno, el período que siguió a la gran extinción del límite Cretácico-Paleógeno. Como la mayoría de los registros detallados de esa recuperación provienen de América del Norte, el equipo buscó llenar un vacío geográfico importante con materiales de tres cuencas fósiles del sur de China. Para hacerlo, analizó 200 dientes de 48 especímenes mediante modelos tridimensionales de alta resolución y simulaciones sobre desempeño de mordida.
Los resultados sugieren que, muy temprano en el Paleoceno, estos mamíferos ya mostraban dientes relativamente grandes y bastante variados. En cambio, las señales de una mordida más especializada, asociada con formas distintas de cortar, triturar o comprimir alimento, se hicieron más claras varios millones de años después. Los autores resumen esa secuencia con una fórmula sencilla: “primero fuerza, después mordida”.
Ese patrón importa porque ofrece una imagen menos lineal de cómo se reorganizan los ecosistemas después de una crisis biológica global. La idea más intuitiva sería pensar que los mamíferos se diversificaron afinando enseguida sus dietas y funciones ecológicas. Este trabajo propone que, al menos en estos linajes asiáticos, una primera etapa de crecimiento y flexibilidad pudo haber venido antes de una especialización más fina de los dientes.
El estudio también apunta a que esas comunidades eran funcionalmente plásticas, es decir, capaces de explorar distintas combinaciones de forma y función mientras el ambiente cambiaba. Según los autores, esa plasticidad pudo haber ayudado a que varios linajes ancestrales dieran origen, con el tiempo, a órdenes de mamíferos que todavía existen. En otras palabras, la recuperación posterior a una extinción masiva quizá no depende solo de ocupar nichos vacíos rápido, sino también de sostener durante un tiempo una fase de experimentación evolutiva.
Además del interés histórico, la investigación suma otra pieza a una pregunta muy actual: cómo responde la biodiversidad cuando cambian de golpe el clima y las condiciones ecológicas. Mirar lo ocurrido tras una de las mayores crisis de la historia de la Tierra no permite predecir de forma directa qué harán los mamíferos actuales, pero sí ayuda a entender que la recuperación biológica puede ser desigual, regional y más lenta en algunos rasgos que en otros.
Conviene, de todos modos, no exagerar el alcance de las conclusiones. El trabajo se apoya en fósiles de una región específica de Asia, con un fuerte peso de formas herbívoras y omnívoras, y reconstruye dieta y desempeño a partir de dientes, que son una ventana muy útil pero incompleta del modo de vida de un animal. Aún con esos límites, el estudio aporta algo valioso: muestra que la historia temprana de los mamíferos después de la extinción no fue una simple carrera hacia la especialización, sino un proceso más gradual en el que crecer pudo haber sido el primer paso.
Brawn before bite in endemic Asian eutherian mammals after the end-Cretaceous extinction · eLife
eLife · Imagen acompañante del paper original; atribución preservada · Fuente de imagen
Tseng, Z. J., Li, Q., & Ting, S. (2026). Brawn before bite in endemic Asian eutherian mammals after the end-Cretaceous extinction. eLife, 14, RP108917. https://doi.org/10.7554/eLife.108917
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