Cuando aparece un brote de una enfermedad infecciosa, las entrevistas y el rastreo de contactos ayudan a reconstruir quién estuvo con quién. El material genético del virus aporta otra clase de pista: permite comparar pequeñas diferencias entre muestras y estimar si los contagios forman parte de una misma cadena. Un equipo de Etiopía y otros países aplicó esa herramienta al primer brote de enfermedad por virus de Marburgo registrado en el país, ocurrido a fines de 2025.
Los investigadores obtuvieron siete genomas casi completos a partir de muestras de siete casos tempranos. Un genoma es la secuencia de instrucciones genéticas de un organismo; en este caso, leerla permitió comparar los virus que infectaron a distintas personas. Las siete secuencias resultaron muy semejantes: entre una y otra había de cero a seis cambios puntuales. Ese patrón es compatible con que el brote haya comenzado con un salto desde un animal y luego se haya propagado principalmente entre personas.
Para poner esas muestras en contexto, el equipo las comparó con 103 secuencias públicas de virus emparentados. Todas quedaron agrupadas en una misma rama, denominada MARV.A.1, y resultaron cercanas a virus detectados antes en África oriental y central, tanto en seres humanos como en murciélagos. La comparación no permite identificar por sí sola el animal que originó el brote ni el momento exacto del salto, pero sí ayuda a descartar que las siete muestras representen introducciones muy distintas del virus.
La enfermedad por virus de Marburgo es una infección grave que puede transmitirse entre personas mediante el contacto directo con fluidos corporales. Muchos brotes comienzan después de una exposición a animales infectados. Entre los reservorios estudiados figura el murciélago egipcio de la fruta (Rousettus aegyptiacus), asociado con focos anteriores de Marburgo. En Etiopía, la investigación epidemiológica indicó que el caso inicial pudo haber tenido exposición a murciélagos, pero esa conexión no quedó demostrada mediante los siete genomas analizados.
El brote fue detectado en noviembre de 2025 en Jinka, en el sur de Etiopía. De los 14 casos confirmados, nueve personas murieron, según el estudio. Los autores señalan que las medidas de respuesta incluyeron aislamiento, rastreo de contactos y ampliación del diagnóstico. La información genómica puede complementar esas acciones: permite comprobar si los casos que parecen vinculados por las entrevistas también comparten un virus casi idéntico y detectar con mayor rapidez si aparece una nueva cadena de transmisión.
El resultado tiene límites importantes. Solo siete de las muestras confirmadas tenían suficiente material para secuenciar la mayor parte del genoma, y varias personas sospechosas de haber tenido la enfermedad murieron antes de obtener una confirmación por PCR. Por eso, los datos abarcan solo una parte de la cadena de contagios y no bastan para reconstruir cada transmisión. Tampoco resuelven si esta variante llevaba décadas circulando sin ser detectada en Etiopía o si llegó desde una región vecina. Para distinguir esas posibilidades harán falta más muestras de personas y de fauna, recogidas a lo largo del tiempo.
Más que una respuesta definitiva sobre el origen del brote, el estudio muestra el valor de incorporar la secuenciación durante una emergencia sanitaria. Leer los genomas de un virus no sustituye la investigación de campo, pero añade un registro independiente de su recorrido y puede orientar dónde reforzar la vigilancia antes de que una cadena de contagios se extienda.
Historic Marburg outbreak hints at long-term viral hideout · Nature
Ciencias.uy / MiniMax image-01 · Imagen generada con MiniMax image-01 para Ciencias.uy; uso editorial no comercial; CC BY 4.0 · Fuente de imagen
Feyssa, M. D., Tollera, G., Abdella, S., Bashea, C., Zerihun, B., Abte, M., Getu, M., Agunie, A., Shure, W., Gebremicael, G., Kidane, E., Gonta, M., Weldemariam, A. G., Tesfaye, N., Kayema, N., Megersa, T. S., Geleta, D. A., Rameto, M. A., Kugna, F., . . . Wolday, D. (2026). Genomic analysis of early case samples from the 2025 Marburg virus outbreak in Ethiopia. Nature Microbiology, 1–6. https://doi.org/10.1038/s41564-026-02540-y
Relacionadas por categoría
Ver masLa carga viral de mosquitos puede afinar la vigilancia del virus del Nilo Occidental
Un estudio propone aprovechar la cantidad de virus medida en grupos de mosquitos para interpretar mejor la vigilancia del virus del Nilo Occidental.
Una IA aprendió a leer pruebas de rabia en cultivos celulares
Un modelo de aprendizaje automático analizó imágenes fluorescentes de cultivos celulares para detectar virus de la rabia y estimar anticuerpos en pruebas de laboratorio.
Dos mutaciones de H5N1 redujeron la unión de su proteína de superficie en ensayos de laboratorio
Un estudio sobre un caso humano de H5N1 en Canadá muestra por qué una mutación viral debe evaluarse con experimentos, no solo con la secuencia genética.
Más de la misma fuente
Ver masUn complejo de cobre activado por luz abre una nueva vía para generar radicales de carbono
Un estudio describe complejos de cobre que, al recibir luz visible, producen radicales de carbono de forma controlada para ensayar nuevas transformaciones de síntesis química.
Un modelo físico ayuda a revelar exoplanetas ocultos por el brillo de sus estrellas
Una técnica aplicada a datos del telescopio James Webb separó mejor la luz estelar y recuperó la señal de un exoplaneta que antes quedaba escondido.
Una enzima muestra cómo bacterias intestinales infantiles aprovechan nutrientes de la leche
Un estudio describe una enzima de Bifidobacterium bifidum que libera con preferencia azúcares unidos a pequeños fragmentos de proteínas de la leche humana.
Más del mismo autor
Ver masUn complejo de cobre activado por luz abre una nueva vía para generar radicales de carbono
Un estudio describe complejos de cobre que, al recibir luz visible, producen radicales de carbono de forma controlada para ensayar nuevas transformaciones de síntesis química.
Los peces cebra filtran señales visuales al mover los ojos
En larvas de pez cebra, la visión reduce temporalmente el peso de algunos estímulos al cambiar la mirada, pero conserva mejor señales asociadas a cazar o escapar.
Un modelo físico ayuda a revelar exoplanetas ocultos por el brillo de sus estrellas
Una técnica aplicada a datos del telescopio James Webb separó mejor la luz estelar y recuperó la señal de un exoplaneta que antes quedaba escondido.