Tratar enfermedades del esófago con medicamentos suele implicar una paradoja incómoda: muchas veces el fármaco viaja por todo el cuerpo aunque el problema esté localizado en un tramo muy específico. Un equipo del MIT propone una alternativa con aspecto simple, pero difícil de lograr en la práctica: un gel que, al ser tragado, se adhiera por un tiempo a la pared interna del esófago y ayude a que el medicamento atraviese esa barrera justo donde hace falta.
El desafío no es menor. El esófago es un tubo de paso rápido, empujado por la gravedad y por los movimientos que llevan la comida hacia el estómago. Además, su superficie está recubierta por un tejido que funciona como barrera y deja pasar mal muchos compuestos, en especial moléculas grandes como algunos anticuerpos terapéuticos. Por eso, pacientes con inflamaciones esofágicas suelen recibir tratamientos sistémicos, que pueden ayudar en el tejido enfermo pero también aumentar el riesgo de efectos adversos en otras partes del organismo.
En el nuevo trabajo, publicado en Nature Biomedical Engineering, los investigadores construyeron primero un sistema de ensayo para imitar mejor lo qué ocurre en el esófago. Colocaron tejido esofágico entre placas verticales y probaron allí distintas formulaciones para ver cuánto tiempo quedaban adheridas y cuánta droga lograba atravesar la mucosa. Con ese método evaluaron cerca de un centenar de compuestos auxiliares y encontraron una combinación particularmente efectiva de dos sales biliares, incorporadas luego a un hidrogel derivado de polisacáridos.
La idea es que el gel haga dos cosas a la vez. Por un lado, permanecer más tiempo sobre la superficie del esófago. Por otro, volver temporalmente más permeable la unión entre células para abrir un camino de paso a moléculas grandes. Según los resultados del artículo, esa estrategia multiplicó por 876 el transporte de un compuesto modelo de 4 kilodaltons en tejido de cerdo. El equipo también la probó en tejido humano y en animales con infliximab, un anticuerpo usado contra enfermedades inflamatorias, y observó una mayor penetración local sin señales de daño permanente en la barrera: las uniones celulares volvían a su estado habitual en pocos días.
El interés clínico es claro para cuadros como la esofagitis eosinofílica o algunas inflamaciones asociadas a enfermedad de Crohn. Si una terapia pudiera concentrarse mejor en el esófago, quizá haría falta menos exposición del resto del cuerpo a inmunosupresores y otros fármacos potentes. En medicina, lograr que el medicamento llegue al sitio correcto no siempre depende de descubrir una molécula nueva; a veces depende de diseñar mejor el camino.
Eso no significa que la solución esté lista para usarse en pacientes. El trabajo sigue en fase preclínica y todavía falta optimizar cuánto tiempo debe permanecer adherido el gel, qué dosis convienen para cada medicamento y cómo se comportará el sistema en ensayos clínicos. También habrá que comprobar si la mejora en la absorción local se traduce de forma consistente en beneficios terapéuticos reales. Aún con esas cautelas, el estudio muestra una plataforma prometedora para un órgano que hasta ahora ofrecía muy pocas opciones de tratamiento dirigido.
MIT engineers find a way to deliver drugs directly to the esophagus · MIT News Research
MIT News | Massachusetts Institute of Technology · Imagen acompañante del artículo fuente; atribución preservada · Fuente de imagen
Karavasili, C., Young, T., Chan, A., Lal, N., Chang, C. J., Neufeld, L., Rangaswamy, S., Huang, Y., Woo, J., Owyang, S., Pettinari, A., Guevara, A., Laidlaw, B., Fabian, N., Hayward, A., & Traverso, G. (2026). Oesophageal tissue screening system for assessing the retention and mucosal absorption of biologics. Nature Biomedical Engineering. https://doi.org/10.1038/s41551-026-01685-9
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