En un río pequeño pero muy contaminado de Sudáfrica, un sistema de filtración inspirado en humedales logró algo poco trivial: convertir agua con niveles muy altos de bacterias y nutrientes en agua apta para riego. El resultado no resuelve por sí solo el problema de saneamiento que origina esa contaminación, pero muestra que una infraestructura simple, descentralizada y de bajo consumo puede recuperar parte de un recurso que de otro modo se pierde.
El estudio se hizo en el río Stiebeuel, en Franschhoek, cerca de Ciudad del Cabo. Allí llega escorrentía mezclada con aguas grises y desechos de un asentamiento informal con servicios insuficientes. El equipo de la Universidad de Ciudad del Cabo evaluó un humedal construido a escala real en el centro Water Hub, una antigua planta de tratamiento reutilizada como laboratorio de campo. El sistema toma agua del río, la hace pasar por celdas llenas de piedra y vegetación, y la retiene durante varios días para que procesos físicos, químicos y biológicos vayan reduciendo la contaminación.
La idea de fondo es copiar funciones que los humedales naturales ya cumplen. En vez de depender de desinfección química o de equipos con alto consumo energético, el agua circula lentamente a través del sustrato, donde quedan retenidos sólidos y nutrientes y donde comunidades microbianas ayudan a degradar parte de la carga contaminante. Las plantas también colaboran, sobre todo en la captura de fósforo y en la dinámica del oxígeno y la materia orgánica dentro del sistema.
Los investigadores siguieron 13 ciclos de tratamiento durante la estación seca, cuando el río suele presentar cargas de contaminación más altas. En cada ciclo compararon el agua de entrada con la de salida después de distintos tiempos de retención. El humedal redujo el amonio hasta 84%, el fosfato hasta 75% y la concentración de Escherichia coli hasta 100% en los mejores casos. Según el estudio, el agua tratada llegó a cumplir criterios para reutilización en riego, aunque en algunas situaciones todavía podría requerir desinfección adicional si se quisiera un margen de seguridad mayor.
Ese punto importa porque el problema no es solo ecológico. Cuando un curso de agua transporta exceso de bacterias fecales y nutrientes, deja de ser usable para actividades cotidianas y también encarece cualquier tratamiento posterior. En este caso, además, la reutilización local del agua permitió regar huertas comunitarias. La propuesta combina entonces remediación ambiental con una aplicación directa en seguridad hídrica y producción de alimentos a pequeña escala.
El valor del trabajo está también en la escala. Hay abundante literatura sobre humedales construidos en condiciones experimentales, pero bastante menos evidencia de campo en contextos urbanos precarios, donde la calidad del agua puede variar mucho y la operación suele estar limitada por costos, espacio e infraestructura. Aquí no se evaluó una maqueta de laboratorio, sino un sistema real sometido a fluctuaciones del río y a una carga contaminante difícil de controlar por completo.
Eso no significa que la solución pueda reemplazar a las plantas de tratamiento convencionales ni que sirva igual en cualquier lugar. Los autores señalan que el rendimiento depende de las características del agua, del tiempo de retención y del manejo del sistema. También trabajaron en una estación del año y en una cuenca concreta, por lo que todavía queda por ver cómo responde el humedal bajo lluvias intensas, cargas pico de contaminación o contaminantes emergentes más difíciles de remover.
Aún con esas limitaciones, el estudio aporta una lección útil para ciudades y comunidades con infraestructura débil o costosa de sostener. Allí donde el saneamiento centralizado no alcanza o falla con frecuencia, tratar parte del agua cerca del problema puede ser una manera más realista de reducir daño y recuperar usos valiosos. En tiempos de sequías más frecuentes y presión creciente sobre el agua dulce, convertir escorrentía altamente contaminada en agua reutilizable para riego deja de ser una curiosidad técnica y empieza a parecer una herramienta concreta de adaptación.
This South African river has a bacteria count off the charts: A natural filter is cleaning it for watering food gardens · Phys.org
Phys.org · Imagen acompañante del artículo fuente; atribución preservada · Fuente de imagen
Nicklin, E., Maraj, K., & Winter, K. (2025). Field-scale application of constructed wetlands for treating surface water contaminated by an informal settlement. Water SA, 51(3). https://doi.org/10.17159/wsa/2025.v51.i3.4153
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