Las grietas que se ven en la superficie de un glaciar no cuentan toda la historia. Un equipo de investigadores mostró ahora que un simple cable de fibra óptica tendido sobre el hielo puede detectar fracturas ocultas en su interior con una precisión mucho mayor que la de los métodos sísmicos convencionales. En una zona del glaciar Gorner, en Suiza, el sistema reveló que más del 8% del volumen del hielo analizado ya estaba ocupado por grietas y fracturas llenas de aire o agua.
El hallazgo importa porque esas fracturas internas ayudan a definir cuán estable es un glaciar. Cuando el agua de deshielo entra en ellas, puede agrandarlas, lubricar la base del hielo y favorecer desprendimientos o aceleraciones del movimiento glaciar. Por eso, para los científicos, no alcanza con mirar las grandes grietas visibles desde drones o satélites: también hace falta saber qué pasa adentro del hielo.
El trabajo, publicado en Science Advances, probó una técnica conocida como sensado sísmico con fibra óptica. En vez de desplegar decenas o cientos de sismómetros sobre un terreno peligroso, los investigadores conectaron un solo cable a un equipo que envía pulsos de luz y registra cómo cambian cuando las ondas sísmicas deforman mínimamente la fibra. Cada apertura de una grieta produce una pequeña señal, como un microtemblor, que delata su ubicación y su profundidad.
Según la nota de ETH Zurich que acompaña el estudio, el cable permitió explorar la estructura interna del glaciar hasta unos 25 metros de profundidad. El resultado sorprendió al propio equipo: las fracturas ocultas eran muchas más de las esperadas. En el sitio analizado, el 92% del hielo seguía intacto, pero el resto ya mostraba daño interno, una proporción relevante para entender cómo evoluciona un campo de grietas.
Una de las ventajas del método es práctica y de seguridad. Instalar muchos instrumentos sobre un glaciar agrietado es caro, lento y riesgoso. Un cable de fibra óptica, en cambio, puede ofrecer cientos de puntos de medición al mismo tiempo y colocarse con mayor rapidez. Eso abre la posibilidad de vigilar zonas inestables con más detalle y de repetir las mediciones para seguir cómo cambian las fracturas a lo largo del tiempo.
El interés va más allá de los Alpes. Las grietas influyen en la forma en que se rompen los frentes glaciares y en la velocidad con que el hielo se desplaza hacia el mar. En glaciares de montaña eso puede aumentar el riesgo local de derrumbes o desprendimientos; en Groenlandia y la Antártida, entender mejor esos procesos también ayuda a afinar las proyecciones sobre aumento del nivel del mar.
Eso no significa que este estudio permita predecir de inmediato cuándo va a colapsar un glaciar concreto. La prueba se hizo en un solo glaciar, en una zona específica, y la interpretación de los datos exige un procesamiento computacional complejo. Además, detectar daño interno no equivale por sí solo a anunciar un derrumbe inminente: la estabilidad depende también de la temperatura, la pendiente, la cantidad de agua de deshielo y la geometría del glaciar.
Aún así, la investigación aporta algo que hasta ahora faltaba: una manera relativamente simple de mirar dentro del hielo con mucha resolución espacial. En un contexto en el que los glaciares del mundo pierden masa y sufren cada vez más episodios de desestabilización, contar con mejores herramientas para medir sus grietas internas puede ayudar tanto a evaluar riesgos locales como a comprender mejor cómo responde el hielo al calentamiento del planeta.
Fiber-optic cable reveals hidden crevasses that could destabilize glaciers · Phys.org
Phys.org · Imagen acompañante del artículo fuente; atribución preservada · Fuente de imagen
Hudson, T. S., Walter, F., Noe, S., Zunino, A., Kendall, J.-M., Edme, P., & Fichtner, A. (2026). Quantifying subsurface fracture damage in glaciers using fiber-optic seismology. Science Advances, 12(30), eaef1107. https://doi.org/10.1126/sciadv.aef1107
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