Un modelo de receptores ayudó a identificar la feromona sexual de una polilla

Un estudio combinó modelos computacionales, análisis químicos y ensayos de conducta para identificar la señal que atrae a los machos de la polilla del lirio.

Por Redacción Ciencias.UY 26 de setiembre de 2026 a las 13:45 4 min de lectura
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Dos polillas del lirio posadas sobre una hoja verde durante el apareamiento

Para encontrar pareja, muchas polillas dependen de señales químicas que viajan por el aire. Pero averiguar cuál de las muchas moléculas que puede emitir una hembra funciona como señal sexual suele ser un trabajo lento: hay que criar insectos, capturar compuestos en el momento adecuado y probar cuál despierta una respuesta en los machos. Un equipo internacional invirtió esa búsqueda y partió de la otra punta del sistema: los receptores del olfato de los machos.

El trabajo se centró en Spodoptera picta, conocida como polilla del lirio. Sus orugas pueden alimentarse de estas plantas y la especie está presente en partes de Asia y Oceanía. Hasta ahora no se conocía con precisión la composición de su feromona sexual, la mezcla de sustancias con la que las hembras atraen a los machos.

Los investigadores buscaron en el genoma de la polilla genes parecidos a los de receptores que detectan feromonas en especies emparentadas. Luego construyeron modelos tridimensionales de dos de esos receptores y usaron simulaciones para estimar qué compuestos volátiles podían encajar mejor en ellos. Esa etapa no resolvía por sí sola la pregunta: proponía una hipótesis sobre qué molécula convenía buscar y poner a prueba.

La candidata principal fue el acetato de (Z,E)-9,11-tetradecadienilo. Para comprobarla, el equipo evaluó en el laboratorio la respuesta de los receptores, analizó extractos de glándulas de hembras mediante cromatografía y espectrometría de masas, y registró señales eléctricas en las antenas de los machos. Finalmente, ensayos de comportamiento mostraron que el compuesto atraía a los machos y desencadenaba conductas asociadas al apareamiento. La convergencia de esas pruebas permitió identificarlo como el componente principal de la feromona femenina.

El resultado ilustra una forma de acelerar una investigación que normalmente comienza por una mezcla química desconocida. Si los modelos de receptores permiten seleccionar candidatos antes de hacer todas las pruebas experimentales, podrían orientar el estudio de feromonas en especies menos conocidas. Las feromonas ya se usan en algunas estrategias de manejo de insectos, por ejemplo para monitorear poblaciones con trampas o para interferir con el encuentro entre machos y hembras.

Eso no significa que este trabajo haya demostrado una herramienta lista para proteger cultivos. La investigación identificó una señal y validó un método en una sola especie; todavía habría que establecer si el enfoque funciona con otras polillas, qué mezcla o dosis resulta adecuada en cada caso y cómo se comporta fuera del laboratorio. También importan las condiciones ecológicas y productivas de cada lugar. Por ahora, el aporte principal es mostrar que una predicción computacional puede guiar una cadena de pruebas químicas y biológicas hasta revelar cómo se comunican estos insectos.

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Cita original

Comte, A., Wei, Z., Li, H., Xing, W.-Z., Moracci, R., Zhang, J., Fiorucci, S., & Jacquin-Joly, E. (2026). Odorant receptor structures predict the major female sex pheromone component in a moth. BMC Biology, 24, 193. https://doi.org/10.1186/s12915-026-02717-1

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