Las dugongas pasan buena parte de su vida buscando pastos marinos en fondos costeros poco profundos. A simple vista parecen animales tranquilos, pero cada una de sus inmersiones exige resolver un problema físico nada menor: cómo bajar, mantenerse bajo el agua y volver a subir sin desperdiciar energía. Un estudio reciente sugiere que la clave está, en parte, en algo tan básico como la cantidad de aire que toman antes de sumergirse.
Para investigarlo, un equipo siguió a siete dugongas adultas con sensores capaces de registrar movimiento, profundidad y otros datos del buceo. Dos animales fueron observados en Nueva Caledonia en 2019 y cinco en Exmouth Gulf, en Australia Occidental, en 2021. Con esos registros, los investigadores reconstruyeron cómo cambiaba la relación entre el esfuerzo de nado, la profundidad y la flotabilidad de los animales durante inmersiones de distinta duración.
El patrón principal fue claro: las dugongas parecen regular cuánto inhalan antes de bucear para ajustar su flotabilidad según la tarea que tienen por delante. Si la inmersión es poco profunda, les conviene entrar con menos aire, porque así reducen la tendencia natural del cuerpo a flotar hacia la superficie. Eso les permite quedarse cerca del fondo con menos esfuerzo. En cambio, cuando descienden más, una inhalación mayor puede resultar útil al comienzo, aunque después deban compensar con brazadas más fuertes para no subir antes de tiempo.
La idea importa porque muestra que estas inmersiones no son solo una cuestión de fuerza muscular o resistencia. También dependen de una especie de cálculo previo sobre el costo energético del viaje. En animales que se alimentan en zonas someras y repiten muchas bajadas cortas a lo largo del día, pequeños ahorros de energía pueden acumularse y volverse relevantes para su supervivencia.
El trabajo también ayuda a afinar cómo se interpreta el comportamiento de mamíferos marinos en libertad. En otras especies buceadoras, sobre todo las que alcanzan grandes profundidades, se había descrito una estrategia distinta, con exhalaciones antes del descenso para reducir riesgos o modificar la dinámica del buceo. Las dugongas, en cambio, viven en un entorno y con un estilo de alimentación que plantean otras exigencias. El estudio sugiere que su forma de manejar el aire en los pulmones está adaptada a ese modo de vida pegado al fondo marino.
Eso no significa que ya esté todo resuelto. El estudio incluyó solo siete animales y observó poblaciones de dos regiones concretas, de modo que falta saber cuánto cambian estas estrategias entre edades, estaciones, estados reproductivos o ambientes con distinta disponibilidad de alimento. Aún así, los datos aportan una ventana poco habitual a decisiones fisiológicas que no pueden verse desde la superficie y ayudan a entender mejor cómo estos mamíferos ajustan su cuerpo a un mundo anfibio, donde cada respiración también forma parte del movimiento.
Behaviour and buoyancy control in a shallow diving marine mammal, the dugong (Dugong dugon) · Frontiers
Ciencias.uy / MiniMax image-01 · Imagen generada con MiniMax image-01 para Ciencias.uy; uso editorial no comercial; CC BY 4.0 · Fuente de imagen
Lambourne, R. N., Marsh, H. D., Cleguer, C., Hamann, M., & Gleiss, A. C. (2026). Behaviour and buoyancy control in a shallow diving marine mammal, the dugong (Dugong dugon). Frontiers in Marine Science, 13, 1796201. https://doi.org/10.3389/fmars.2026.1796201
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