Abrazarse, tocarse o darse un beso breve antes de un momento tenso no es una costumbre exclusivamente humana. Un estudio con bonobos y chimpancés sugiere que ese tipo de contacto también puede funcionar en otros grandes simios como una herramienta para bajar la tensión social y facilitar la convivencia cuando hay algo valioso en juego, como la comida.
La investigación analizó grupos de bonobos y chimpancés en santuarios africanos en situaciones diseñadas para imitar una competencia natural por recursos, como la que puede ocurrir alrededor de un árbol cargado de fruta. Antes de que se liberara la comida en un espacio compartido y limitado, los científicos registraron durante cinco minutos qué animales se tocaban, de qué manera y con qué frecuencia. Después observaron cuánto tiempo podían alimentarse cerca unos de otros y si aparecían señales de agresión.
En total se filmó a 116 individuos y se analizaron 60 sesiones de alimentación compartida, que sumaron más de diez horas de observación. El patrón general fue claro: cuanto más contacto tranquilizador ocurría antes del reparto de comida, más tiempo pasaban luego los animales comiendo juntos. En otras palabras, esos gestos previos parecían ayudar a que la competencia no escalara tan fácilmente en conflicto.
El efecto no fue idéntico en todos los casos. En los bonobos se vio con más fuerza entre hembras, lo que encaja con el papel central que suelen tener sus alianzas femeninas. En los chimpancés el vínculo fue más marcado entre machos, en línea con la importancia de las relaciones entre ellos dentro del grupo. En ambas especies, además, la relación fue más visible en los grupos que ya mostraban una convivencia más tolerante, como si esos contactos ayudaran a sostener un clima social menos hostil.
Los investigadores también describieron conductas especialmente llamativas entre chimpancés, como poner los dedos o la mano en la boca de otro individuo durante momentos de tensión. A primera vista puede parecer raro, pero justamente por su vulnerabilidad ese gesto podría funcionar como una señal fuerte de confianza: quien lo hace se expone a un posible daño y, al mismo tiempo, muestra que espera no ser atacado.
El hallazgo no prueba que bonobos y chimpancés “sientan” el contacto exactamente igual que las personas, ni que un abrazo resuelva por sí solo los conflictos dentro de un grupo. Además, el trabajo es observacional y se hizo en santuarios, no en poblaciones totalmente silvestres. Aún así, aporta una pista importante sobre la historia evolutiva de una conducta muy conocida: usar el cuerpo para comunicar calma, cercanía y disposición a cooperar probablemente sea una herramienta social mucho más antigua que el lenguaje.
Eso vuelve especialmente interesante el estudio. En debates sobre evolución humana suele destacarse la competencia, la agresión o la lucha por recursos. Este trabajo recuerda que también heredamos repertorios para amortiguar esos choques. Si nuestros parientes vivos más cercanos recurren al tacto para atravesar momentos tensos sin romper sus vínculos, es posible que parte de esa estrategia ya estuviera presente en un ancestro común de hace millones de años.
New study into humans' closest ape relatives suggests physical touch can promote social harmony · Phys.org
Phys.org · Imagen acompañante del artículo fuente; atribución preservada · Fuente de imagen
Brooker, J. S., Goldsborough, Z., van Leeuwen, E. J. C., Kordon, S., Webb, C. E., & Clay, Z. (2026). Reassuring body contact promotes social tolerance in bonobos and chimpanzees. Proceedings of the Royal Society B: Biological Sciences. https://doi.org/10.1098/rspb.2025.3190
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