Los bosques primarios del noroeste de California no están perdiendo valor solo porque cambie el clima o porque avance la tala. Un nuevo estudio muestra que una especie invasora, el búho barred, está ocupando precisamente los sectores más altos, antiguos y complejos del bosque, los mismos que necesita el búho manchado del norte para anidar y descansar.
La investigación siguió con dispositivos GPS a 56 búhos barred en un área de 4.070 kilómetros cuadrados. Ese seguimiento permitió ver con bastante detalle qué partes del bosque eligen ave por ave, en lugar de inferirlo a partir de observaciones más generales. Los resultados indican que, en promedio, el 64% del área de acción de cada individuo se superpone con hábitat identificado para el búho manchado, y que el 38% coincide con las zonas de mejor calidad para anidación y reposo.
El problema no es solo que dos aves usen el mismo paisaje. El búho barred, originario del este de Norteamérica, se expandió hacia el oeste y en California parece aprovechar esos bosques con una intensidad mucho mayor que en su rango original. Según el estudio, cada territorio ocupó en promedio 6,7 kilómetros cuadrados, unas 28 veces más que lo medido antes para esta especie en Louisiana. Eso amplifica la presión sobre un ecosistema donde el espacio útil para el búho manchado ya es escaso.
Los autores también encontraron una señal importante para la conservación. Cuando una pareja residente de búhos barred es retirada de un territorio dentro de los programas de manejo autorizados, varios kilómetros cuadrados de hábitat vuelven a quedar disponibles para la recolonización del búho manchado. A partir de 1.171 búhos barred retirados en programas regionales, el trabajo estima de forma conservadora que más de 1.800 kilómetros cuadrados de hábitat quedaron reabiertos, incluidos unos 1.150 kilómetros cuadrados del bosque más valioso para anidar y refugiarse.
La relevancia del hallazgo va más allá de una competencia entre dos especies. El estudio sugiere que la presencia del búho barred puede alterar una red ecológica más amplia, porque esta ave caza presas variadas y ejerce presión sobre otros componentes de la comunidad de bosque antiguo. En ese sentido, proteger al búho manchado no sería solo una cuestión de preservar árboles viejos, sino también de decidir cómo manejar una invasión biológica que cambia quién puede usar ese ambiente.
Eso no convierte automáticamente al manejo de la especie invasora en una solución simple. El trabajo se concentra en el noroeste de California y muestra con claridad qué hábitat selecciona el búho barred, pero todavía queda por medir hasta qué punto la reapertura del bosque se traduce en recuperaciones sostenidas del búho manchado y de otras especies. Aún con esa cautela, el estudio aporta una evidencia concreta de que conservar un ecosistema no siempre alcanza con proteger el paisaje: a veces también importa quién logra adueñarse de él.
GPS tracking study reveals why invasive barred owls are winning the battle for California's old-growth forests · Phys.org
Ciencias.uy / MiniMax image-01 · Imagen generada con MiniMax image-01 para Ciencias.uy; uso editorial no comercial; CC BY 4.0 · Fuente de imagen
Jirinec, V., Gabriel, M. W., Higley, J. M., Davis, R. J., Tenberge, J. E., Varian, C. P., Hofstadter, D. F., Peery, M. Z., Jenkins, J. M. A., Franklin, A. B., & Wengert, G. M. (2026). Invasive barred owls select old-forest structure: Functional habitat loss for spotted owls and a threat to old-forest fauna. Biological Conservation, 322, 112035. https://doi.org/10.1016/j.biocon.2026.112035
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