Bacterias benéficas ayudan al tomate a crecer y a frenar una enfermedad difícil de controlar

Un estudio identificó bacterias capaces de reducir el avance de una enfermedad importante del tomate y, al mismo tiempo, estimular el crecimiento de la planta.

Por Redacción Ciencias.UY 02 de setiembre de 2026 a las 19:00 4 min de lectura
Imagen: Phys.org Imagen acompañante del artículo fuente; atribución preservada Fuente de imagen
Planta de tomate en cultivo, relevante para un estudio sobre bacterias que favorecen su crecimiento y reducen enfermedades.

Controlar enfermedades en cultivos sin depender tanto de pesticidas es una de las promesas más repetidas de la agricultura sostenible. Un nuevo estudio sobre tomate ofrece una pista concreta en esa dirección: algunas bacterias beneficiosas no solo ayudan a la planta a crecer, sino que también pueden frenar una infección bacteriana difícil de manejar, conocida como cancro bacteriano del tomate.

La enfermedad está causada por Clavibacter michiganensis, un patógeno que puede viajar en semillas, colonizar los vasos de la planta y provocar desde marchitez hasta el colapso completo del cultivo. Es un problema relevante porque las opciones de control siguen siendo limitadas y suelen apoyarse en compuestos químicos que no siempre funcionan bien, pueden dañar el ambiente o favorecer la aparición de resistencia.

Para buscar alternativas, el equipo examinó más de 500 aislamientos bacterianos de su colección y evaluó dos cosas al mismo tiempo. Por un lado, si podían inhibir al patógeno. Por otro, si mostraban rasgos capaces de estimular el crecimiento vegetal. Después de ese primer filtro, seleccionaron 32 candidatas para ensayos en plantas de tomate y encontraron tres cepas especialmente prometedoras: una de Pantoea agglomerans y dos del grupo Pseudomonas marginalis.

Lo interesante del trabajo es que no se quedó en una sola función. La cepa de Pantoea agglomerans retrasó hasta siete días la aparición de los síntomas en plantas inoculadas con el patógeno y redujo con claridad la severidad del marchitamiento. En los experimentos del estudio, la puntuación de gravedad de la enfermedad bajó de 85% en plantas sin protección a 45% con esa bacteria. Las otras dos cepas también limitaron el desarrollo de la infección, aunque con un efecto más moderado, y al mismo tiempo mostraron una capacidad consistente para mejorar el crecimiento vegetativo de las plantas.

Esa combinación importa porque en agricultura muchas veces hay que elegir entre proteger un cultivo o estimular su rendimiento. Aquí, en cambio, los autores describen microorganismos con una doble función: actuar como barrera biológica frente a un patógeno y, a la vez, favorecer que la planta crezca mejor. Si esa estrategia funciona fuera del laboratorio, podría reducir parte de la dependencia de fungicidas, bactericidas u otros insumos de control convencional.

El estudio también miró más de cerca quiénes eran esas bacterias. Mediante secuenciación genómica y análisis comparativos, los investigadores vieron que las dos cepas del grupo Pseudomonas pertenecen a un linaje vegetal bastante particular, con genes que podrían explicar tanto sus efectos estimulantes como su actividad antagonista. Entre esos genes aparecen rutas para producir compuestos complejos que probablemente intervienen en la competencia con otros microbios o en la relación con la planta.

Eso no significa que el problema ya esté resuelto para los productores. Los resultados se obtuvieron en pruebas controladas y todavía falta comprobar cómo responderían estas bacterias en campo abierto, con suelos variables, clima cambiante y comunidades microbianas mucho más complejas. También habrá que evaluar cuánto dura su efecto, cómo se aplican de manera práctica y si mantienen su desempeño en distintas variedades de tomate.

Aún con esas limitaciones, el hallazgo muestra que el microbioma vegetal puede ser algo más que un contexto invisible alrededor de las raíces y hojas. Bien elegido, también puede convertirse en una herramienta de manejo. En vez de pensar solo en cómo matar al patógeno, el estudio propone reforzar aliados microscópicos que ayuden a la planta a defenderse y a crecer mejor al mismo tiempo.

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DOI del paper

10.1128/aem.01087-26

Cita original

Sedighian, N., Groleau, M.-C., & Déziel, E. (2026). Identification of beneficial bacterial strains for tomato growth promotion and biocontrol of bacterial canker caused by Clavibacter michiganensis. Applied and Environmental Microbiology. https://doi.org/10.1128/aem.01087-26

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