Los rayos cósmicos suelen explicarse como una mezcla de dos grandes familias: partículas primarias, producidas en eventos energéticos como explosiones estelares, y partículas secundarias, creadas cuando esas primeras chocan con la materia y la radiación del espacio. Pero nuevas mediciones del detector AMS, instalado en la Estación Espacial Internacional, sugieren que esa división clásica se queda corta. Según un trabajo difundido por CERN y publicado en Physical Review Letters, los elementos medidos por el experimento encajan mejor en cuatro clases distintas.
AMS, sigla de Alpha Magnetic Spectrometer, lleva más de una década registrando partículas de alta energía mientras orbita la Tierra. En ese tiempo reunió datos de más de 200 mil millones de rayos cósmicos, una escala que permite medir con mucha más precisión cómo cambia el flujo de cada tipo de núcleo al atravesar la galaxia. El nuevo estudio se concentró en cinco elementos pesados: fósforo, cloro, argón, potasio y calcio.
La novedad no está solo en haber medido esos elementos con detalle, sino en cómo encajan en un cuadro más amplio. Los investigadores analizaron alrededor de un millón de eventos recogidos durante 13,5 años y compararon cómo varía el flujo de esas partículas según su rigidez, una magnitud relacionada con cuánto se desvían en campos magnéticos. Al combinar esos resultados con mediciones previas de otros elementos, concluyeron que tanto los rayos cósmicos primarios como los secundarios pueden subdividirse en dos grupos cada uno.
Esa reorganización importa porque los rayos cósmicos son una de las pocas pistas directas sobre procesos extremos que ocurren lejos de la Tierra. Entender mejor cómo se producen, se transforman y viajan ayuda a reconstruir qué sucede en explosiones estelares, en el gas interestelar y en otros entornos energéticos de la galaxia. También permite estimar mejor qué parte de ciertos elementos pesados se forma en sus fuentes originales y qué parte aparece después, durante el viaje.
El trabajo encontró además una diferencia sugestiva entre elementos con número impar y par de protones. En los cinco estudiados, los núcleos con número impar mostraron una proporción relativamente mayor de componente primaria que los de número par. Ese patrón no resuelve por sí solo cómo se fabrican esos elementos, pero sí añade una pista cuantitativa que los modelos deberán explicar.
Los propios autores y especialistas citados por CERN advierten que aquí no hay una teoría cerrada, sino un problema más preciso para la teoría. La mejora experimental es tan grande que varios modelos actuales ya no alcanzan para describir bien los datos. En ese sentido, el resultado no liquida el marco anterior de un golpe, pero sí obliga a refinarlo: donde antes parecía bastar una división simple en dos tipos, ahora aparece una estructura más rica. Y con una actualización técnica prevista para ampliar su capacidad de detección, AMS podría reunir en los próximos años un volumen de datos comparable al de toda su primera etapa y poner todavía más a prueba esa nueva clasificación.
Samvel Ter-Antonyan · Public domain · Fuente de imagen
Aceituno, A., Aguilar, M., Alpat, B., Ambrosi, G., Anderson, H., Antunes, J., Arruda, L., Attig, N., Bagwell, C., Barao, F., Barbanera, M., Barrin, L., Bartoloni, A., Battiston, R., Bayyari, A., Belyaev, N., Bertucci, B., Bindi, V., Bollweg, K., ... AMS Collaboration. (2026). Properties of heavy cosmic nuclei phosphorus, chlorine, argon, potassium, and calcium: Results from the Alpha Magnetic Spectrometer. Physical Review Letters, 136(24), 241002. https://doi.org/10.1103/d2vf-fw3v
Relacionadas por categoría
Ver masUn pulso de rayos X permite observar un plasma en varias escalas
Un sistema de filtros metálicos permitió registrar con un solo pulso de rayos X cambios ultrarrápidos en un plasma creado sobre una microestructura de silicio.
Un ciclotrón cuántico con un positrón prepara una prueba más precisa de la antimateria
Un equipo logró atrapar y controlar un solo positrón durante meses. El dispositivo podría afinar la comparación entre materia y antimateria.
Una nanopartícula registra el empujón de choques individuales de gas
Un experimento detectó uno a uno los minúsculos empujones de átomos y moléculas de gas sobre una esfera de vidrio sostenida con luz.
Más de la misma fuente
Ver masCMS mide seis transformaciones raras de quarks y afina una prueba del Modelo Estándar
CMS analizó seis desintegraciones poco frecuentes de partículas con quark belleza. El patrón medido merece más estudio, pero no constituye una prueba de nueva física.
ATLAS halla evidencia de entrelazamiento entre bosones Z nacidos del Higgs
El experimento ATLAS midió correlaciones cuánticas entre dos bosones Z producidos en la desintegración de un bosón de Higgs en el LHC.
El LHC encuentra nuevas pistas del plasma primordial en choques de oxígeno
Las cuatro grandes colaboraciones del LHC detectaron nuevas señales de plasma de quarks y gluones en colisiones de oxígeno y neón, lo que sugiere que ese estado extremo puede surgir en sistemas más pequeños.
Más del mismo autor
Ver masEl rol social cambia el crecimiento y la conducta de los peces payaso
En un experimento con peces payaso juveniles, los individuos que se volvieron dominantes crecieron más, comieron más y mostraron más agresividad que sus rivales y que peces mantenidos solos.
Los cometas difícilmente aportaron ingredientes clave para el origen de la vida
Simulaciones de impactos sugieren que las condiciones necesarias para que los cometas llevaran compuestos orgánicos útiles a la Tierra temprana fueron excepcionales.
Una ruta química devuelve siliconas difíciles de reciclar a una materia prima
Un estudio propone desarmar siliconas resistentes y recuperar diclorosilano, una molécula que puede volver a emplearse para fabricar estos materiales.