Un nuevo diseño de ligandos mejoró eficiencia y estabilidad en celdas solares de perovskita

Un estudio en Nature propone una estrategia molecular para reducir pérdidas en celdas solares de perovskita y mejorar al mismo tiempo su rendimiento y su estabilidad.

Por Redacción Ciencias.UY 14 de mayo de 2026 a las 00:40 5 min de lectura
Ilustración de una celda solar de perovskita con enlaces moleculares estabilizadores.
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Un estudio publicado en Nature presentó una estrategia molecular para mejorar uno de los puntos más delicados de las celdas solares de perovskita: la interfaz entre el material fotoactivo y las capas encargadas de transportar carga. Según el trabajo, un rediseño de los ligandos usados en esa zona permite reducir pérdidas energéticas y aumentar tanto la eficiencia como la estabilidad del dispositivo.

Las celdas solares de perovskita generan gran interés porque prometen alta eficiencia con procesos de fabricación potencialmente más baratos que los de otras tecnologías fotovoltaicas. Pero todavía enfrentan obstáculos importantes antes de un uso masivo, entre ellos problemas de degradación y pérdidas de carga en interfaces internas.

Una de las estrategias para mitigar esos defectos consiste en usar ligandos, pequeñas moléculas que se adhieren a la superficie del material y ayudan a pasivar vacancias o irregularidades. El problema es que esa misma unión puede empeorar el transporte de carga si obliga a trayectorias menos favorables.

Según la descripción del artículo en Nature, el equipo modificó la estructura electrónica y geométrica de estos ligandos sustituyendo átomos de carbono del anillo aromático por nitrógeno para generar anillos de piridina o pirimidina. Esa maniobra permitió que una misma molécula se uniera a la perovskita mediante modos de interacción duales y complementarios.

Los autores sostienen que esa combinación favorece una adsorción más plana y termodinámicamente estable en la interfaz, lo que acorta trayectorias de transporte y reduce pérdidas interfaciales. En otras palabras, la molécula no solo tapa defectos: también se acomoda de una forma más favorable para que la corriente circule mejor.

El trabajo presenta esta manipulación estereoelectrónica como una forma de acercarse a pérdidas mínimas de energía en la interfaz, una variable clave para empujar el rendimiento de las celdas solares de perovskita.

Si estos resultados se sostienen en desarrollos posteriores, podrían ayudar a resolver dos problemas a la vez: cómo mejorar la eficiencia y cómo hacer más duraderas estas celdas. Esa combinación es central para que la tecnología deje de ser prometedora en laboratorio y se acerque a aplicaciones energéticas reales.

Además, el estudio muestra que pequeños cambios en diseño molecular pueden tener efectos grandes sobre el comportamiento de materiales energéticos complejos.

Como suele ocurrir con avances en materiales, un buen resultado en dispositivos experimentales no garantiza por sí solo una aplicación industrial cercana. Falta ver cómo se comporta esta estrategia en procesos de fabricación más amplios, en condiciones ambientales diversas y en escalas mayores.

También queda por evaluar si la mejora se mantiene al integrar estas celdas en arquitecturas comerciales o tándem más complejas.

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